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XX Ciclo Económico para Antiguos Alumnos del IAE

Continuamos publicando las disertaciones ofrecidas en el marco del XX Ciclo Económico organizado por el Instituto de Altos Estudios Empresariales (IAE), de la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral, que cuenta con el auspicio de la reaseguradora XL Re Latin America. En esta oportunidad, presentamos la conferencia dictada en noviembre de 2009 por el Lic. Juan José Llach y el Dr. Rosendo Fraga.

Lic. Juan José Llach y Dr. Rosendo Fraga
Palabras del Dr. Rosendo Fraga

Buenos días. Hoy vamos a hablar en términos de lo que va a ser y no de lo que me gustaría que fuera, como analista político. Primero daremos una buena noticia y luego tocaremos tres temas que considero que tienen que ver con lo político: la dinámica de la calle, de la oposición y del modelo político de la economía.
La buena noticia es algo que pasó hace cuatro meses y medio, aunque, en tiempo político, parezcan siglos. Me refiero a la elección del 28 de junio, que ha definido el rumbo de la política de mediano plazo, es decir 2011-2015. Si hacemos una referencia histórica, éste es el sexto período presidencial desde 1983 y, en las cinco elecciones anteriores, el que ganó o perdió esta elección pre-presidencial, ganó o perdió, respectivamente, la elección presidencial. Esto no es inexorable, pero, da un marco de probabilidades y antecedentes. En esta oportunidad, está muy claro quién perdió -Kirchner- pero no tan claro quién ganó. Si bien ha sido la oposición, a diferencia de las veces anteriores, no hay un sector predominante.
A partir de esto, y bajando al significado de la elección, los sondeos dicen que Cobos es hoy el más votado en la franja no peronista y en todo el país; en segundo lugar, está Reutemann y, en tercer lugar, Macri. Si tomamos a los dos primeros -el más votado de la franja peronista y el más votado de la franja radical-, significan lo mismo: ideológicamente, el centro; la moderación, como estilo político; ambos tienen buena relación con el campo y ambos son presidentes para cuatro años y no más. Esto implica que hay una dirección que marca la sociedad. El tercero, si bien tiene sus diferencias, tampoco dista mucho de todo esto.
Por primera vez en la historia, desde el ’45, el campo va a tener más diputados que la CGT. Esta es otra de las cosas que el 10 de noviembre de 2007 nadie podría haber pronosticado y representa una señal no menor.
En tercer lugar -y esto es interesante desde el punto de vista de la sociología política argentina-, por primera vez en la historia de nuestro país dos hombres simbólicamente ricos ganaron en el mismo distrito, el mismo día, Macri en Capital y De Narváez en la Provincia de Buenos Aires. Siempre se dijo que esto no podía darse, porque había un prejuicio en la sociedad argentina, sobre todo en los sectores medios, que hacía imposible que ocurriera. Quiere decir que este prejuicio contra la riqueza, por lo menos, no es tan fuerte como parecía. Esto también es una señal de cambio.
Para redondear, si se pide una evaluación sobre los presidentes extranjeros, prácticamente el 70% votaría a Lula como presidente argentino, a Obama el 60% y a Bachelet otro 60%; a Chávez sólo lo votaría el 16%. Hasta 2005, Chávez y Fidel Castro eran los dos presidentes extranjeros con mejor imagen en la Argentina, lo cual nos muestra que la sociedad que estaba en una línea de centro-izquierda o populista, ha girado al centro. Esto coincide con la elección, con los presidenciales más votados, con el surgimiento del campo como actor político, con una disminución del prejuicio respecto de la riqueza y la dirigencia política. No puedo pronosticar quién ganará la elección de 2011, pero sí puedo darles este diagnóstico, hoy la dirección es anti-Kirchner. Esto no deja de tener lógica, tras seis o siete años de un liderazgo muy fuerte, muy personalista y conflictivo.
La mala noticia es que, en el corto plazo, Kirchner, como líder del peronismo, va a ir en contra de esta tendencia. Por eso lo que vamos a tener en este período es un choque, entre una tendencia que ha definido la sociedad y la tendencia con la que se mueve el poder. Nuevamente, con la historia contemporánea como referencia, es la cuarta derrota de los Kirchner en el plano político nacional -Blumberg en 2004; Misiones en 2006, el campo en 2006, la elección de 2009-, y esto nos permite extraer un patrón de reacción de Kirchner, que considero muy importante, para prever y fundamentar esto que acabo de decir.
La primera vez, Kirchner se repliega, se va 30-40 días al Sur, vuelve, retoma la iniciativa, va diluyendo a Blumberg y a los 100 días el Congreso ya no le presta la menor atención. En 2005 gana las elecciones, habiendo recobrado poder y consenso. En 2006, el proyecto era la elección indefinida, Kirchner convoca a las elecciones de Misiones, como proyecto piloto, para hacerlo a nivel nacional y es derrotado por Monseñor Pigna. Nuevamente, Kirchner se repliega al Sur, luego cita a Pigna a la Casa de Gobierno y ahí aparece la candidatura de Cristina. Para mí, con Cristina y con mucha habilidad táctica, Kirchner reconstruye el espacio de poder, porque arma la reelección indefinida light. En la tercera derrota -frente al campo, en 2008- luego de replegarse al Sur, a los 120 días, ha reconstituido su poder con la estatización de las AFJP, pero no el consenso, lo cual da en parte como resultado la derrota del 28 de junio. Algo similar se ha intentado hacer con la Ley de Medios. El consenso no sólo no se ha reconstituido sino que se ha seguido deteriorando.
Al momento de la elección, Cristina tenía el 28% de imagen positiva, lo cual encaja con el 30% de los votos que sacó el oficialismo; hoy tiene 23%. Esto se da en un contexto en el cual los presidentes de la región -más allá de su ideología - tienen una popularidad muy fuerte, Tabaré está terminando su mandato con 69% de popularidad y Bachelet con 80%, Lula tiene un 80%. Uribe, aunque ha caído un poco, tiene un 64% de popularidad y Evo Morales, que va a elecciones en diciembre, tiene un 65%.
El rechazo a Kirchner subió 22 puntos desde el 28 de junio, y, como no hay mejor encuesta que una elección, hemos tenido el mes pasado el caso de Santa Fe -una provincia grande- en la cual ganó el socialismo; el de Salta, donde ganó el peronismo, y otra más en Corrientes, donde ganó el radicalismo. El kirchnerismo no salió ni siquiera en segundo lugar en ninguna de las provincias en las que perdió. Esto es una muestra interesante, porque son dos provincias grandes y una mediana, no es sólo un municipio.
Lo que todo esto nos confirma es que, si bien se ha reconstruido el poder, el consenso ha seguido bajando; pese a lo cual, Kirchner no ha cambiado su patrón de conducta. Creo que éste es el punto central.
De todas maneras, como tenemos dos años por delante, tenemos que analizar lo que vemos hoy: un poder híper-concentrado, con un ex presidente que es el líder del oficialismo y cuyo pronóstico para los próximos dos años es renovar la apuesta.
La historia lo demuestra: los líderes políticos cambian de ideología, de acuerdo con intereses, conveniencias y circunstancias. Lo que no cambian es la personalidad. Por lo tanto, mi opinión es mucho más acerca de la personalidad que de la ideología.
Pero si volvemos atrás y analizamos por qué fracasó Clarín en el conflicto por la Ley de Medios, es simple: durante treinta años, Clarín utilizó una estrategia que le dio resultados, como el político quiere ser electo, va a negociar, porque se le puede hacer perder la elección. Esto funcionó hasta que se encontró con un político a quien no le importa ser electo, o que ya sabe que perdió la elección, por lo cual, si en la batalla con los medios, perdió 22 puntos, no le interesa. Cuando quiso ganar una elección, en 2007, negoció con Clarín. Esto que digo es de conocimiento público.
En este momento, dado que la próxima elección se da por perdida, la estrategia es que el que venga no pueda gobernar, para, siendo jefe de la oposición, poder volver en 2015. Sobre este esquema, la peligrosidad de Kirchner es justamente que ya no repara en la elección, que es la gran contención de todo político. El bloqueo a los diarios, cuando sesiona la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), implica que el cuidado por la imagen ya no existe.
Hago tres comentarios finales para darle lugar a Juan, sobre la dinámica de la calle, la de la oposición y la del modelo político. El modelo del manejo de la calle en Argentina es vital, porque volviendo a la historia contemporánea tenemos un récord de presidentes que no terminaron el mandato -Alfonsín, De la Rúa, Rodríguez Saá y Duhalde-; en estos cuatro casos, el gatillo fue el mismo, la pérdida del control de la calle y muertes. Teniendo esto en cuenta y con mucho realismo, lo que ha hecho Kirchner es poner en marcha una serie de mecanismos para mantener el control de la calle y evitar una crisis que pueda derivar en crisis institucional. En este punto, se parece al modelo chavista: se gana la calle con militantes movilizados que presionan, amedrentan, etc. El problema de este modelo es que Chávez en Venezuela tiene el control y uso de las fuerzas armadas y de seguridad; Kirchner, en Argentina, no.
Para mí, la fecha clave para entender esta dinámica fue el 14 de agosto, cuando Cristina firmó el Plan de Empleo, creando 100.000 puestos de trabajo, con un salario de $1.350, que se otorga a cooperativas de trabajo que organizan los movimientos sociales. Hay millones de personas que cobran menos que eso, con lo cual esto terminó detonando la situación del 22 de septiembre, cuando veinte movimientos kirchneristas ganaron la calle en Buenos Aires, reclamando su participación en el plan de empleo. Kraft ya llevaba 28 días, pero recién tres días después fue incorporada a los reclamos. Son maoístas y trostkistas, las mismas fuerzas que ganaron las elecciones en la UBA este año.
La asignación universal por hijo también es un pedido de los movimientos sociales anti-kirchneristas. Todo esto se hace para que D’Elía y Bonafini apoyen al kirchnerismo en un momento de debilidad económica y de dificultades en la calle, pero los mecanismos usados desatan una pugna por los recursos que ha creado una situación compleja.
Mi opinión sobre el modelo económico es que no es ni el socialismo del SXXI, ni comunismo, ni populismo. Para mí, el modelo más parecido que funciona hoy en el mundo es el capitalismo de amigos de Putin en Rusia, que yo llamo capitalismo autoritario. Es así también como funcionaba el capitalismo en los regímenes fascistas. Las empresas siguen siendo privadas, pero la relación política con el poder es fundamental. Es quizás Moreno quien simboliza este modelo. Nuevamente, para esto hay un dato adicional: Putin será autoritario, pero gana las elecciones con el 70% de los votos.
Con respecto a la oposición, hay que pensar cuánto cambia el Congreso, el 10 de diciembre. Nuevamente, y como siempre, la oposición va un paso atrás. La clave del campo, que no sé si se entendió todavía, es que con 14 diputados, si 10 ó 12 están en la Comisión de Agricultura y Ganadería, no puede salir ningún proyecto que afecte al campo. Pero si en esa Comisión hay sólo 2 ó 3, como el sindicalismo siempre supo manejar, pierden la ventaja. La oposición ha decidido que el presidente de la Cámara de Diputados va a seguir siendo kirchnerista. Si empieza a negociar entregando la presidencia de la Cámara, la oposición no funciona. Hay una tradición -que muchas veces no se ha cumplido- que dice que aunque no haya mayoría, el Presidente de la Cámara es del partido gobernante. Entregaron el 60% de las comisiones, pero eligiendo con cuáles se quedaban -Asuntos Institucionales, Presupuesto y Hacienda.
Mi impresión es que vamos a un Congreso neutralizado, en el cual el gobierno pierde la mayoría, pero la oposición todavía no tiene ni cohesión ni unidad para imponer su propia mayoría.
La oposición recién va a tener cohesión, para que el Congreso funcione en contra del poder, cuando el peronismo haya decidido abandonar a Kirchner. Hoy, en Diputados, el peronismo disidente está adquiriendo mucha más cohesión que el no-peronismo. Mientras tanto, hay que esperar que Kirchner redoble la fuerza; la batalla en los medios va a ser la más importante. Por eso creo que viene un año político difícil, por la tensión política de una definición de la sociedad hacia el centro, que se ha confirmado, y un kirchnerismo, cuya confrontación con esto y su obsesión por construir poder, aunque sea perdiendo consenso, lo va a empujar hacia actitudes cada vez más autoritarias, ya sea en el modelo del control de la calle o en las actitudes, en la política económica, más cercanas al modelo de Putin en Rusia.
Palabras del Lic. Juan José Llach

Rosendo me ha facilitado bastante la tarea, porque hay similitudes importantes con lo que voy a decir de la economía. Me acordaba, mientras hablaba del modelo de política económica, de una lectura que hice en 2003, justo cuando asumía Kirchner, de un libro de Di Tella, Conversaciones con Kirchner, que me sorprendió porque de él se desprendía el modelo Perón ‘46-’55.
Vamos primero a hablar del poder emergente, que -como ustedes saben- es mi favorito, les voy a dar algunos tips nuevos. Tenemos a los famosos fantasmas que merodean desde hace más de un año. De ellos, veo como posible una situación estanflacionaria a nivel global, para dentro de un tiempo.
Aunque con lentitud, en los países desarrollados y mucho más rápido en los emergentes, claramente, la economía global está reactivándose. Para Argentina, esto es crucial y creo que marca una diferencia con cualquier etapa histórica, salvo la de fines del SXIX y principios del SXX, porque de allí viene el 80% del aumento de la demanda, no sólo de los productos de la Pampa Húmeda, sino de todos los productos básicos de la Argentina y de sus manufacturas. Pareciera, de todas maneras, que todavía no nos hemos notificado.
Los emergentes están aumentando su participación en el PBI mundial, del 25% al 35%. Si lo medimos en paridad de poder de compra, el aumento es de casi el doble. Y, respecto de cuánto participan en el crecimiento del PBI global, es más del 50%. En la próxima década va a llegar al 60% o más.
Yo considero que este crecimiento va a ser sostenido por los cinco factores que siempre analizo y que hoy, simplemente, voy a actualizar. El primer factor es la tremenda oferta de trabajo que tienen. El segundo factor, el más importante de todos, es el anti-Presbich, es decir que los bienes de capital y la tecnología bajan nominalmente de precio cada año, en tanto que los commodities han subido muchísimo. Hay una gran inversión en educación, con la incorporación del 60% de la población mundial, y un creciente comercio entre países emergentes. El quinto factor son las políticas económicas mucho más sensatas que han valido la clasificación de riesgos financieros del FMI -que nunca pensé que iba a ver en la vida y agradezco a Dios poder ver-, con las hipotecas suprime en rojo y subiendo las instituciones financieras y money markets, hipotecas comerciales, primes residenciales, crédito corporativo y mercados emergentes. Es decir que, desde hace más de un año, de acuerdo con el FMI, son menos los riesgos, como resultado de sus políticas económicas.
La formación de clases medias es algo también realmente notable: an de 1.400 millones en 1990, a 2.600 en 2005, la mitad de lo cual se explica por China. Recomiendo vivamente la lectura del suplemento sobre telefonía celular de The Economist, del 25 de septiembre, que nos cuenta que en el año 2000, había en el mundo 800 millones de celulares, de los cuales, 600 millones estaban en los países desarrollados, en tanto que en 2008, había 4.000 millones de celulares en el mundo, de los cuales, 3.000 millones estaban en los países emergentes. Esto representa un potencial enorme en la lucha contra la pobreza, por numerosas razones, pero entre ellas porque la manera más barata de comunicación es a través del mensaje de texto y en chicos que habían dejado la escuela puede ser la manera de aprender a leer y escribir.
El rebote de Asia, entre los emergentes, es impresionante. Si miramos la producción de 2000, en base 100, después de haber caído tremendamente, está hoy en un nivel de 157, entre tanto la de EE.UU. bajó 15%.
En el año 2040, de acuerdo con Fogel, los países emergentes van a tener algo así como el 80% del PBI mundial, de lo cual, la mitad va a estar en China, 12% en India y 12% en el Sudeste de Asia. Europa bajará su participación del 21% al 5%, Japón, del 8% al 2%, EE.UU,, del 22% al 14% y Latinoamérica, dignamente y por su gran crecimiento poblacional, va a bajar apenas del 8,5% al 6,5%. Estas megatendencias pueden ser exageradas en los números de Fogel, pero es el mensaje central, y se está avizorando en las respuestas y fortalezas frente a la crisis.
El impacto de Asia en Latinoamérica -esta especie de leverage que le pone a toda la región, haciendo subir el precio de su tierra- se da a través del consumo propio. También hay límites ambientales, efectos sobre el petróleo, y el ajuste de la economía mundial. Este último se está dando con un cambio gradual, de tal manera de no depender tanto de las exportaciones, porque esta crisis les ha mostrado que esa fuerte dependencia no es buena, sobre todo, teniendo el inmenso mercado interno que ellos tenían. Por eso esta es una sociedad estratégica vital para América Latina y creo que va a tener o puede explicar varias cosas de las que están sucediendo o van a suceder en la región; inclusive, la posibilidad de que regímenes populistas, como el de Chávez o Morales, puedan perdurar más tiempo que en otras situaciones.
Con respecto a los pronósticos, en marzo teníamos como escenario más probable que la economía se recuperara este año. Creo que esto es interesante si miramos lo que pasó ayer en los mercados financieros, que reaccionaron favorablemente, por una señal de coordinación que se dio desde el G20, de que, por ahora, no se iban a retirar las medidas de estímulo. Esto es exactamente lo mismo que pasó en la reunión del 2 de abril. De acuerdo con esos pronósticos, la economía hoy ya está despegando. El FMI fue cambiando mucho sus pronósticos y hoy ve al mundo cayendo en 2009 y aumentando 3,1% en 2010; los desarrollados creciendo 1,3% y los emergentes 5,1%. Dentro de América Latina, Argentina tiene una perspectiva de 1,5%, 3,5% para Brasil y 3,3% para México.
Creo que las señales de que la economía aterrizó en el segundo o tercer trimestre son cada vez mayores, aunque los datos completos todavía no hayan sido publicados. Si bien no están resueltos, los riesgos están relativamente bajo control. Lo que marcó la diferencia es que en la reunión de abril quedó claro que ningún banco importante iba a quebrar y que ningún país iba a ir al default. Esto también fue llevando la economía mundial del pánico al miedo, luego a la cautela y, más tarde, de vuelta al apetito por el riesgo, ante la enorme acumulación de dólares y bonos del Tesoro norteamericano, que rendía poco.
Mutatis mutandis, esto es lo que ha ido pasando en Argentina, con todo el añadido idiosincrático que podamos ponerle. Aquí también en los últimos dos años, hasta el mes de septiembre, hemos tenido una acumulación de divisas, fuga de capitales, de USD 35.000 millones, potenciado, por supuesto por acontecimientos como el del campo o las AFJP y no sólo por la crisis global.
En los últimos meses, lo que se ha dado aquí, en una secuencia parecida a la del resto del mundo, es que la gente ha comenzado a preguntarse qué hacer con la cantidad de dólares acumulada y con un cambio fuerte en la expectativa de devaluación. Por eso estamos viendo un proceso de cambio de portfafolios gradual, pero sostenido, hacia uno más normal. Creo que vamos a seguir teniendo volatilidad financiera y los desequilibrios externos, hasta que se resuelva el desempleo, que es lo que más tarda, y sean solventes los bancos.
Entre las buenas noticias, para nosotros, creo que la depreciación del dólar puede continuar, aunque no parece que el euro tenga mucho recorrido, porque Europa no está en situación, salvo Alemania, de aguantar un euro muy fuerte, teniendo en contra que muchos bancos del mundo están cambiando su estructura de reservas, milimétricamente, hacia un poco más de euros y un poco menos de dólares.
Las commodities currencies – básicamente, la corona de Noruega, el dólar de Australia y Canadá, el peso chileno, real brasileño, el rand de Sudáfrica y, de algún modo, también, el peso argentino - tienen todavía un recorrido de apreciación. También van a apreciarse las monedas asiáticas, sobre todo, la China, Taiwanesa, de Singapur y de Corea, pero de manera muy gradual.
Respecto de los commodities, creo que, como la explosión de la burbuja no ha significado la vuelta al pasado, están las tendencias como para que los precios de los alimentos, en este primer cuarto del SXXI, sea mayor que en el último cuarto del SXX, cuando fue muy bajo. Lógicamente, la oferta va a aumentar y está aumentando. Pero más allá de los precios, lo importante es que el mercado global va a seguir creciendo, porque, la gran mayoría de los países emergentes, que tanto se están desarrollando, tiene carencias desde este punto de vista.
El escenario de recesión corta y recuperación rápida es el que se está dando. Considero que lo más probable es que se retome una onda larga de crecimiento, como dice Michael Mussa, a quien siempre hay que seguir, porque, siendo un exFMI, compite con él y saca sus propias proyecciones dos días antes que el FMI. Ve al mundo creciendo al 4,2%, mucho más que el 3,1% del FMI. Creo que exagera.
El principal riesgo es el de Roubini, que tuvo gran éxito al pronosticar la crisis, pero creo que después se enamoró demasiado de la criatura y últimamente se está refugiando en la teoría de la “W”, es decir, pensando en una nueva caída, luego de los estímulos. Si bien es un pronóstico atendible, creo que hay que monitorearlo y tener en cuenta que será más peligroso cuanto más suban los commodities y los mercados emergentes, o si subieran muy rápidamente. Si esto ocurriera, los hacedores de política económica se verían en dificultades, podrían empezar a subir la tasa de interés, retirando los estímulos fiscales y todo esto dar como resultado una situación muy compleja. Por eso creo que si el Dow Jones llegara a 12.000 puntos o el petróleo a USD100, me empezaría a preocupar bastante.
Respecto de Argentina, tenemos, por ahora, sólo un rebote. Consideramos que 2009 va a terminar, como pronosticamos en marzo, con un PBI cayendo al 2,3%, el consumo 1,8%, la inversión, con una caída del 14%, es la más castigada; la construcción, 3,4%, la industria, 6,3%, el desempleo aumentando el 9,5%, aunque no sé si esta cifra será o no publicada. Para calcular el IPC, seguimos las estadísticas de Buenos Aires City -a cargo de profesionales ex INDEC-, que da un estimado del 14,5%, con los salarios aumentando el 18% y el tipo de cambio, que habíamos pronosticado en 4,10, dado que las cosas han cambiado, va a estar en ese 3,92, aproximadamente. Entramos nuevamente en un territorio de retraso cambiario. EL superávit comercial será de USD17.000 millones, $54.900 millones de exportaciones, $37.900 millones de importaciones. Esto es una de las señales de que a penas se recupera la confianza, es tal el poder del superávit externo que, obviamente hay una gran oferta de dólares. Las reservas del BCRA creemos que van a recomponerse en el mismo valor que en 2007.
Voy a profundizar sólo sobre el tipo de cambio, hecho con la inflación verdadera. El dólar de hoy está 45% más caro que en diciembre de 2001. Sin embargo, si tomamos el tipo de cambio multilateral, que considera las monedas principales con las que comercia el país, que se han apreciado muchísimo respecto del dólar, estamos en un nivel de 207,2. Por eso, no resultaría lógico pensar en la posibilidad de una devaluación real, pero con el costo laboral industrial en valores próximos a los de la convertibilidad, y teniendo que competir con el exterior, para el industrial es evidentemente un motivo de preocupación relevante.
Mis pronósticos para 2010, con el producto creciendo al 3,6% - podría llegar al 4,1% -, el consumo privado entre 3% y 3,7%, el público en 2%, y la inversión, a penas recuperándose al 4,5%, después de caer como lo hizo este año, producto de la paradoja de la recuperación sin crecimiento. Cuando se sale del pánico, la capacidad ociosa levanta la demanda, principalmente de consumo durable e inversiones menores, pero, lo que no se va a ver – por bastante tiempo, de acuerdo con lo que planteó Rosendo – son inversiones importantes. Esta es una de las razones que me lleva a decir que no hay crecimiento de la oferta global y, por otro lado, hay cosas que no se computan, que son las reservas de gas y petróleo, el stock de ganado vacuno, etc., que está declinando, porque parte de esta recuperación es a costa de utilizar capital. Una tremenda limitación que probablemente dure más tiempo del previsto.
Las exportaciones creemos que llegarán a USD64.000 millones y las importaciones a USD45.000 millones, con lo cual, el año que viene, podríamos tener un superávit comercial todavía mayor que el de este año. Todo depende de otra variable que hay que seguir: el clima, que, había cambiado favorablemente, pero no para todas las zonas. Y, por supuesto, también hay que seguir la distancia de la palabra a los hechos del Ministro de Economía, porque, hasta el momento, los holdouts, el Club de Paris, y el FMI, han sido básicamente la expresión de una mayor voluntad de pago, pero no se ha concretado en -como diría Irigoyen- efectividades conducentes. Todas estas proyecciones suponen que esto se concrete. En caso contrario, cuanto más se demoren esas decisiones y se embarre la cancha, menos va a darse la reactivación de la economía, porque la gente puede volver a la cautela fácilmente.
Vemos la inflación subiendo un poco, hasta 16% y los precios implícitos 11%, con una presión salarial que creo que va a seguir siendo muy fuerte, por eso va a haber una recuperación, aunque sea leve del salario real del sector formal. La variación del tipo de cambio va a estar próxima a la inflación de los precios implícitos, no a la de los precios al consumidor, con lo cual, el alza del costo laboral, en dólares, continuaría.
Por sectores, lógicamente vemos una recuperación muy fuerte del agropecuario, la minería, también, porque es un sector que está creciendo con alguna independencia de todos estos avatares políticos. La industria va a ser la que más evidencie el efecto rebote y la construcción tendrá una recuperación, también importante. Los servicios, menos, porque tampoco sufrieron tanto -excepto los transportes- porque probablemente aumente el volumen de las cosechas.
Para divertir a Rosendo y porque coincido bastante, les voy a mostrar mi pronóstico del perfil del próximo presidente, que creo que va a tener un componente de los últimos cinco: va a tratar de mejorar la calidad institucional – simbolizado por Alfonsín -; va a tener un componente de Menem, porque creo que vamos a tener una economía, un poco más de mercado que la actual; va a tener un componente de De la Rúa, porque en cuanto al intento, procuró hacer una gestión más transparente; Duhalde va a seguir presente con la idea básica del modelo productivo, sin una moneda muy apreciada y un tipo de cambio lo más competitivo posible, compatible con la inflación; y, finalmente, el componente Kirchner, creo que va a estar en la asistencia social, aunque en el caso del matrimonio haya estado más en el discurso que en los hechos. Esperemos que de esto no salga un Frankenstein.
Yo, sinceramente, comparto mucho el pronóstico que nos hizo Rosendo y una de las razones es porque veo que se está formando en el sustrato de nuestra sociedad, un sector muy importante en la zona central del país -Mendoza, San Luis, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, parte de Buenos Aires, Entre Ríos-, cerca de un 70% de la población que básicamente, en base a las experiencias de modernización del consumo de los ‘90, a los cambios productivos de los últimos quince años, quiere una modernización, mirando a Brasil, Chile y Uruguay, cada vez, con mayor conexión. Creo que esta fuerza social da muchas chances a un movimiento hacia el centro.
Si esto fuera cierto, creo que a partir de mediados del 2010, en la medida en que las encuestas se vayan concretando, va a haber que está atentos a la pequeña carrera de ir tomando posiciones en oportunidades que puedan presentarse desde el punto de vista de los negocios. Muchas gracias a todos.
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