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Dr. Domingo López Saavedra Responsabilidad Civil y Acción Directa



En el presente trabajo, Domingo López Saavedra, socio del Estudio López Saavedra, Armando, Esnaola & Vidal Raffo, de Argentina, analiza y comenta las características e implicancias de la acción directa ante un reciente e interesante fallo de la Corte de Casación Francesa.


En el pasado número 252 de "Mercado Asegurador ", de octubre de 2000, se publicó un artículo sobre los seguros de responsabilidad civil en Argentina, donde se analizaban algunos aspectos particulares del régimen legal contenido en los artículos 109 a 120 de la Ley de Seguros.
Una de las particularidades de dicha normativa es la que consagra el artículo 118 de la ley, cuando establece la facultad del damnificado de "citar en garantía" al asegurador de quien causó un daño, con el objeto de que, al final del día, la sentencia que se dicte contra este último sea ejecutable contra aquél en la medida del seguro -en realidad, según lo prescribe la última parte del artículo 118, también el asegurado puede citar en garantía a su asegurador "con idénticos efectos" .
En realidad, la llamada "citación en garantía" de la Ley de Seguros, está inspirada y guarda alguna similitud con la denominada "acción directa" , que es conocida y utilizada en algunas jurisdicciones europeas y también en la norteamericana para seguros específicos de responsabilidad civil de particular contenido social -por ejemplo, accidentes del trabajo o responsabilidad civil por daños ocasionados por automotores.
Pero lo cierto es que entre uno y otro instituto jurídico hay una diferencia substancial. En efecto, mientras en la "citación en garantía" el damnificado debe dirigir su acción judicial contra el que causó el daño, para luego citar en garantía a su asegurador, en la "acción directa" el juicio puede ser iniciado directamente contra el asegurador, sin necesidad de traer al pleito a su asegurado que provocó el daño.
Aunque parezca que la diferencia entre una y otra institución es muy sutil y tal vez abstracta, en la práctica ello no es así, porque en los casos de "citación en garantía" si el reclamante, por algún motivo, no puede traer a juicio al asegurado, entonces no tiene tampoco la posibilidad de hacer lo propio con su asegurador, por aplicación de lo dispuesto en el artículo 118 de la Ley de Seguros.
En cambio, bajo el régimen de la "acción directa" esa dificultad desaparecería, ya que el damnificado sí podría demandar directamente al asegurador sin necesidad de pasar primero, por decirlo de alguna forma, por el asegurado causante del perjuicio. Hubo un caso interesante en nuestros Tribunales con una demanda contra un diplomático extranjero que había causado un daño con su automóvil y que fue demandado, al tiempo en que se citaba en garantía a su asegurador local; el diplomático invocó su inmunidad diplomática y no aceptó la jurisdicción argentina, con lo que la citación en garantía se tornaba, en estricto derecho, inviable.
En Francia, a partir de la ley de 1930 -artículo 56- en los seguros de responsabilidad civil el asegurador no podía pagarle a otra persona que no fuera el damnificado, hasta tanto éste no hubiese sido previamente indemnizado. Según se dice, si bien en los debates parlamentarios no se hizo referencia expresa a la "acción directa" , los mismos confirman que ésa era la intención. Esta norma se halla actualmente incorporada al Código Francés de Seguros, I, 124-3.
Hasta hace poco tiempo la Corte de Casación Francesa había resuelto que el asegurado debía participar del procedimiento que el damnificado pretendiese iniciar contra el asegurador. Sin embargo había excepciones a este principio, como por ejemplo, cuando el asegurador había reconocido la responsabilidad del asegurado o cuando éste había fallecido sin dejar herederos o en los casos de insolvencia, aunque en estos supuestos este último debía ser parte en la acción directa contra el asegurador.
Las cosas han cambiado recientemente, a partir de un fallo de la Corte de Casación del 7 de Noviembre del año pasado, en donde se estableció que no es obligatorio que el asegurado sea traído a juicio en el procedimiento que el damnificado ha iniciado contra el asegurador, aun en el caso en que la responsabilidad de dicho asegurado no haya sido establecida
. El fallo en cuestión, dentro de la jurisdicción francesa, constituye un "leading case" , que facilita la "acción directa" y favorece los reclamos formulados por quienes han sufrido daños a consecuencia de un evento siniestral cubierto por una póliza de responsabilidad civil.
Dentro de este proceso de "acción directa" , los aseguradores podrán oponer, como defensas contra el reclamante, todas aquéllas referidas a la existencia o validez del contrato de seguro, incluyendo las limitaciones establecidas en la póliza, sus exclusiones y eventuales deducibles -sobre este último tema, ése es también el criterio de la Corte Suprema de la Nación en el caso "Visión Cía. de Seguros S.A. contra Comar S.A.", 21.10.90 .
Con todo, el Código Francés de Seguros impone ciertas restricciones a los aseguradores de responsabilidad civil, en relación con la posibilidad que tienen éstos de limitar o declinar responsabilidad frente al reclamo de terceros.
Una de ellas, por ejemplo, es que el asegurador no puede declinar responsabilidad invocando que el asegurado no cumplió con sus obligaciones bajo la póliza, en la medida en que tal incumplimiento haya ocurrido después que se haya producido el siniestro . Como se ve, este principio es similar al que consagra el artículo 118 de la Ley de Seguros, cuando establece que el asegurador no podrá oponerle al reclamante "las defensas nacidas después del siniestro" .
Otra solución particular en el Derecho Francés es que el asegurador no le puede reclamar al damnificado el pago de las primas de seguros impagas debidas por su asegurado, ni tampoco puede compensar tales primas con el pago de la indemnización debida. En realidad, en nuestro país, con la existencia de la llamada "Cláusula de Cobranza" , estas alternativas no se presentarán, porque al no pagar el asegurado la prima en los plazos previstos en la póliza, la cobertura queda automáticamente suspendida y en consecuencia, el damnificado carecería de derecho a ser indemnizado.
Otro tema interesante que se plantea dentro del Derecho Francés en relación con este tipo de seguros, es el de la prescripción en los casos en que un tercero ejerce una "acción directa " contra el asegurador de quien ocasionó el daño.
El plazo de prescripción para ejercer una "acción directa" contra el asegurador, es el mismo que le corresponde al tercero contra el asegurado, el cual dentro del Derecho Francés sería de diez años. Por otra parte, el plazo de prescripción del derecho del asegurado contra el asegurador, emergente de un contrato de seguro, es de dos años; sin embargo este último plazo no le impide al tercero demandar directamente al asegurador por vía de la "acción directa" , invocando el plazo de prescripción de la acción que él tiene originariamente contra quien le ocasionó el daño. En realidad, esta solución es equivalente a la aplicable en nuestra jurisdicción en base a las prescripciones del Código Civil y la Ley de Seguros -si bien los plazos de prescripción pueden ser distintos.

 
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