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Carlos Schwarzberg Influencia del Dr. Isaac Halperín en la Legislación de Seguros de Nuestro País



En el mes de diciembre de 2000 se resolvió designar con el nombre de Isaac Halperín al Instituto de Seguros del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. Con tal ocasión se llevó a cabo un acto con la presidencia del director de dicho Instituto, Dr. Guillermo Lascano Quintana, quien invitó al Dr. Carlos Schwarzberg a exponer una semblanza del distinguido jurista y la importancia de su obra en el ámbito del derecho de seguros. A continuación transcribimos las palabras del Dr. Schwarzberg.


Actuación de Halperín - Su Contratación

Tuve ocasión de conocer al Dr. Halperín cuando se desempeñaba como miembro de la Cámara de Apelaciones en lo Comercial que funcionaba entonces en la planta baja del Palacio de Justicia. El impacto que me causó puede medirse por el hecho de mantener muy vívido ese momento, transcurrido en su despacho, donde me impresionó especialmente la vivacidad y profundidad de su mirada.
El Dr. Halperín fue profesor en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA y presidente de la Asociación Argentina de Derecho de Seguros adherida a la Association Internationale de Droit des Assurances en la que se desempeñó como vicepresidente.
Su fecunda actuación como tratadista, unida a sus demás antecedentes, determinó que por decreto de mayo de 1959 se aprobara un convenio encomendándole la redacción de un proyecto de ley general de seguros. Una comisión revisaría luego el Proyecto e informaría al respecto al Poder Ejecutivo.

Características del Código de Comercio Plenario de la Cámara Comercial

La empresa no consistía en proponer algunas modificaciones al Código de Comercio que por entonces regía el tema, sino una reestructuración completa del seguro y sus principios. Recordemos que básicamente el Código de Comercio, partiendo del principio de la igualdad de las partes, contenía disposiciones meramente supletorias de su voluntad y que la mayoría de dichas normas habían sido reemplazadas en la práctica por las condiciones generales de las pólizas de uso en plaza, sin perjuicio de que éstas adolecían de graves deficiencias. Tengamos en cuenta que si bien el criterio en forma incipiente ya existía, no había disposiciones en el Código de Comercio que individualizaran las normas de orden público. Ello no fue óbice para que Halperín, como opinante en primer término en el Plenario de la Cámara Comercial de 1958 fundara, obteniendo la aprobación de los restantes miembros, la ilicitud de las cláusulas contractuales que fijaban plazos más breves que el entonces establecido por el Código de Comercio para la prescripción de las acciones que derivan del contrato de seguro, concepción que luce nuestra ley vigente.

El Proyecto y el Orden Público Antecedentes

Frente a ese panorama la primer nota distintiva del proyecto Halperín fue su concepción reglamentarista, altamente impregnada de normas de orden público.
Halperín fundó esa característica básica en el hecho de tratarse de contrataciones en masa, en las que se imponían a los asegurados reglas que no estaban en condiciones técnicas ni económicas de discutir.
En tal sentido tuvo como fuente inspiradora la legislación dictada en otros países, comenzando por Suiza, seguido por Alemania, ambas de 1908 y luego Austria en 1917, Suecia en 1927, China en 1929, Dinamarca, Noruega y Francia en 1930, México en 1935 e Italia en 1942.
El anteproyecto Halperín introdujo una modificación sustancial, seguida por la actual Ley de Seguros, conforme a la cual se establecen distintas categorías de normas: las inmodificables por las partes, las que sólo se pueden modificar en beneficio del asegurado y las que son meramente supletorias de la voluntad de las partes que pueden pactar en otro sentido. Al respecto, amén de la indicación específica de las reglas no modificables, el proyecto mencionó, de modo general, a las que "acorde a su texto o a su naturaleza" tengan tal característica, porque el autor prefería establecer un amplio campo para que la jurisprudencia lo fuera determinando. Ello no invalidó la importancia de las condiciones generales de las pólizas y recordemos que éstas deben ser aprobadas por la Superintendencia de Seguros si bien, como ya lo sostenía Halperín, la falta de aprobación no implica la nulidad del contrato sino una sanción al asegurador. Todo el sistema estaba guiado por el propósito de protección al asegurado y en definitiva, si se violaba una norma imperativa, la cláusula no sería válida aun en el improbable caso de que la Superintendencia la hubiese aprobado.
La producción legislativa sobre seguros de los principales países, unida a los aportes de la jurisprudencia y la doctrina, fue utilizada por Halperín así como la jurisprudencia nacional y las especiales características de nuestro país.
Cabe destacar que en varias oportunidades el Dr. Halperín explicó determinadas soluciones como originadas en la idiosincrasia de los hombres del interior de nuestro país, sin tomar exclusivamente en cuenta, como sucede con harta frecuencia, que no existen solamente las grandes ciudades.
Para decirlo con sus propias palabras, "el proyecto aprovecha la experiencia legislativa y de técnica de los países más avanzados en la explotación económica del seguro, adecuándolas a nuestras propias características, en especial al estado de desarrollo del comercio y práctica del seguro", y agregó: "No sólo aproveché la experiencia legislativa extranjera sino también la crítica razonada de su doctrina y los resultados positivos alcanzados por nuestra jurisprudencia tratando de no apartarme innecesariamente, innovando así lo menos posible, no obstante la extensión del proyecto". Como veremos estas palabras sólo son una expresión de la modestia de su autor.

Contenido del Proyecto: Integral

Desde ya corresponde destacar que el proyecto de Halperín no sólo se refirió al contrato de seguro sino también a las empresas de seguros y la autoridad de contralor. La concepción fue abarcar, en una ley general de la materia, tanto el derecho privado como el derecho público, con la exclusión de los seguros marítimos, aeronáuticos y de transporte terrestre. Sostuvo Halperín con respecto al seguro marítimo que su lugar propio era la ley de la navegación, cuya confección por entonces se había dispuesto. En cuanto al seguro aeronáutico, lo excluyó porque la responsabilidad del transportador se rige por el Código Aeronáutico y la explotación del seguro la efectuaba una empresa estatal con régimen propio. Se refería a Seguro Aeronáutico-Empresa del Estado.
Finalmente sobre el transporte terrestre juzgó suficientes las reglas generales del contrato y las especiales del seguro de responsabilidad civil.
Contratos de Seguro y Actuación de las Compañías

A pesar de que, como vimos, lo proyectado por Halperín fue una ley integral del seguro, sólo se sancionó en primer término la Ley N° 17.418 sobre el contrato de seguro, si bien la posterior Ley N° 20.091 que reglamentó la actividad de las aseguradoras, según el mensaje de su elevación al Presidente de la Nación "tuvo como antecedente el que la Comisión Asesora Consultiva y Revisora de la Ley General de Seguros preparara juntamente con el Profesor Dr. Isaac Halperín".
Asimismo sostuvo, siguiendo el criterio del Dr. Halperín al respecto, que dicha ley "tiende a formar un todo orgánico con la Ley N° 17.418, logrando la expresión unitaria del seguro".

Vivencia del Anteproyecto

Vemos entonces que el anteproyecto tuvo clara influencia sobre la legislación que en la materia se fue dictando. Todavía cabe agregar al respecto que en el último proyecto de reforma de esta legislación se ha seguido la estructura y la mayoría de los principios de la Ley N° 17.418, si bien introduciendo modificaciones que la práctica o nuevas tendencias han indicado convenientes. No cabe duda entonces de la descollante importancia que el Dr. Halperín ha tenido en toda la legislación posterior.

Algunos Detalles del Proyecto

Por ello hemos de adentrarnos en su proyecto destacando las más notables de sus innovaciones.
En primer término se ha previsto la garantía del asegurador respecto de los hechos culposos del asegurado, en la medida que no se traduzcan en culpa grave o influyan en las prestaciones del asegurador. En tal sentido explicó Halperín que su apartamiento del sistema del Código Civil que fue contrario a la graduación de las culpas obedece, según sus palabras, a que "la sola excepción del dolo dejará, por lo regular, al asegurador inerme frente al fraude, por las dificultades de la prueba".
Disposiciones especiales regulan la obligación del asegurador de pagar la indemnización ya que, en opinión de Halperín, existía desamparo para el asegurado. También se ocupó de los agentes e intermediarios precisando sus facultades y aceptando la práctica general, en el interior del país, de que reciban las declaraciones y notificaciones del asegurado, en lugar de requerirle a éste que las formule en la sede central de la Compañía. En el seguro de incendio incluyó precisiones sobre el "valor a nuevo" por considerar que en ciertos casos el daño efectivo era ese valor de reemplazo y no el venal anterior al siniestro. Veremos por separado el trascendental tema de la responsabilidad civil y destaquemos que en materia de seguros de personas introdujo las reglas concernientes al seguro colectivo.

Convocatoria o Quiebra de Aseguradores

En cuanto a las normas para las entidades de seguros, recordemos la prohibición de recurrir a la convocatoria de acreedores y la eliminación de la quiebra, reemplazándola por la liquidación confiada a la Superintendencia de Seguros. En palabras que a contrario sensu resultaron proféticas, oportunamente el Dr. Halperín dijo: "La cesación de pagos de un asegurador es probabilidad remota si la Superintendencia de Seguros cumple su función de contralor de modo adecuado".

Protección a Terceros y Beneficiarios

La protección buscada no se limitó a los asegurados sino que también se extendió a los terceros y beneficiarios. Son variadas las disposiciones en tal sentido, pero bastará recordar la creación de la acción directa del damnificado contra el asegurador de responsabilidad civil por la que siempre bregó, si bien la Comisión ya citada se inclinó por establecer la citación en garantía que hoy contiene nuestra ley vigente, pero totalmente inspirada en lo proyectado por el Dr. Halperín.
Asimismo propuso el seguro obligatorio de responsabilidad por uso de automotores. Al respecto dijo que las normas proyectadas deberían completarse con modificaciones al Código Civil, para el cual redactó un artículo 1.113 bis en el que se establecían, casi exactamente, las reglas hoy incorporadas a dicho código. A lo expuesto se une el privilegio a favor del damnificado, con exclusión de los demás acreedores del asegurado, sobre la indemnización a satisfacer por el asegurador y el privilegio del conjunto de asegurados sobre el saldo de la cuenta del asegurador con el reasegurador, en caso de liquidación del primero.
Agreguemos que Halperín sostuvo que el siniestro de responsabilidad civil se produce cuando sobreviene el reclamo del tercero contra el asegurado, de modo que estaba enrolado en la concepción actual de las cláusulas "claims made ".

Normas del Proyecto que Pasaron a la Ley

En definitiva la estructura y la mayoría de las disposiciones de nuestra ley de seguros provienen del proyecto Halperín como lo demuestran estos elocuentes números que preparó el profesor Morandi: de los 164 artículos de la ley actual, 143 provienen del citado proyecto en tanto que sólo 15 artículos se originan en normas del Código de Comercio. Esto nos da, con la contundente fuerza de los números, una clara demostración de cuánto innovó el proyecto sobre la legislación anterior y cuánto de su contenido pasó a la actual.

Tarea Como Expositor

Finalmente debemos recordar que tan importante como su proyecto fue su tarea de expositor de las instituciones del seguro, comenzando con la primer edición de 1946 que tuvo amplia difusión especialmente en los países de habla española, en los que se lo consideró un trabajo de capital importancia en la materia. Al comentar la 2ª edición de 1964 dijo Morandi que "fue el trabajo jurídico más serio, exhaustivo y completo que se haya hecho en la materia hasta el presente por juristas hispanoamericanos", agregando que esa es la opinión generalizada entre quienes se dedican al estudio de estos temas. Posteriormente, Halperín fue autor de una exposición crítica de la Ley N° 17.418 en la cual incluyó un apéndice comentando el proyecto de la Ley de Entidades de Seguros.
Al efectuarse una nueva edición de ese texto fundamental, el Profesor Morandi que lo actualizó, dijo: "Deseo rendir mi emocionado y reverente homenaje al autor de esta obra, quien fue insigne profesor, intachable juez y maestro de juristas".

 
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