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EDITORIAL





La economía argentina finalizó el 2013 con un buen nivel de crecimiento, aunque con mayores desbalances macroeconómicos que en alguna medida se están intentando contrarrestar. La brusca devaluación del dólar oficial a $ 8 a fines de enero, la eliminación parcial de las restricciones cambiarias al permitir la compra de divisas para ahorro, el establecimiento de límites a la aceleración del déficit fiscal y la emisión para financiarlo impactan en distintas medidas sobre la inflación real y esperada, el piso del dólar, la balanza de pagos y la pérdida de reservas. Las distorsiones de los precios relativos, especialmente los influidos por el tipo de cambio, los subsidios a los servicios públicos y la falta de inversión, evidencian que el “modelo” requiere ciertas adecuaciones que pasan fundamentalmente por la reducción de la emisión monetaria y el déficit fiscal que permitan contener la pérdida de reservas y la aceleración del aumento del tipo de cambio y la consiguiente inflación cuyo nivel ya es insostenible. El país enfrenta el 2014 con incertidumbre pues se avecinan meses claves para definir el futuro de la economía.
Por su parte, la economía mundial inicia una nueva etapa con estimaciones de crecimiento global cercanas al 4%, algo superior al 3,5% del año anterior. Se espera que los países emergentes crezcan un 5,0% con desaceleración en varios de ellos, especialmente en China y Brasil, mientras que los desarrollados solo se acercarán al 2%, aunque Estados Unidos vislumbra un 3,5% con buenas perspectivas en materia de inversión y consumo, y se espera que en la Unión Europea el crecimiento promedio mejore lentamente (0,8%), ya que está complicada aún por países con grandes deudas y en recesión.
El mercado asegurador que ha mantenido un buen crecimiento en los últimos años también ha sido protagonista de cambios y novedades con importantes resoluciones del órgano de control que apuntan al mejor desarrollo de la actividad, estimándose que esta tendencia continuará en los próximos años, considerando que la implantación del Plan Estratégico del Seguro 2012/2020 plantea metas que de implementarse eficazmente significarán un motor de desarrollo para diversas ramas de la actividad aseguradora. Sin embargo, esto depende fundamentalmente de la evolución de la economía y de las posibilidades de contener la creciente inflación que incide sobremanera en los costos operativos y el rendimiento de las inversiones generando cierto grado de incertidumbre. Recientemente, la SSN dictó dos importantes resoluciones referidas a la adecuación de la operatoria de los Agentes Institorios y al incremento de las cuotas mínimas de inversión de las aseguradoras en la economía real.
El tema central de esta edición es la administración de riesgos, una herramienta que, en opinión de los entrevistados, forma parte de los procesos críticos de sus respectivas organizaciones, cosa que las empresas están entendiendo cada día más. Las herramientas para identificar, mitigar y transferir riesgos son cada vez más avanzadas y complejas. Algunas organizaciones tienen más vocación por retener riesgos aunque en determinadas áreas siempre resulta mejor efectuar la mayor transferencia posible. Es importante auditar periódicamente el cumplimiento de las normas de prevención. El seguro es la herramienta de transferencia por excelencia para la financiación de los riesgos y también la de último recurso, ya que la prioridad es disponer todos los recaudos necesarios para evitar que ocurran los siniestros y reducir el impacto de aquellos cuya eliminación está fuera del alcance de las empresas.
La tendencia mundial en el manejo de riesgos es seguir la línea por la ISO 35.000 / IRAM 17.550/01 REGLA 73, Gestión de Riesgos para Energía y Continuidad de Negocios que establecen los principios generales y directrices para la administración de riesgos. Puede ser utilizada por cualquier empresa pública, privada o comunitaria, asociación, grupo o individuo. Esta norma no es específica de ninguna industria o sector en particular. Se pretende que sea utilizada para armonizar los procesos de administración de riesgos, tanto en normas actuales como futuras. Proporciona un enfoque común para apoyar estándares orientados hacia riesgos o sectores específicos, en lugar de reemplazarlos. Carlos Sabaini, Presidente de ADARA, manifestó: “Con esta norma ya no debería de existir la posibilidad de que ningún responsable financiero de servicios o industrias diga que desconoce lo básico de la Administración de Riesgos”.
“Por otro lado, este tema se hace cada vez más presente entre los accionistas minoritarios, proveedores y clientes que pueden hacer uso de sus derechos cuando un director o gerente los perjudique”, indicó el ejecutivo y enfatizó: “Es evidente que estamos aun más cerca de la ISO 50.000, la cual va a abarcar el todo”.
Sabaini también sostuvo que “así como el concepto de ‘pirámide invertida’ hace que cada asegurado tenga que controlar la política de riesgos que aplican sus contratistas y/o proveedores, el nuevo concepto de ‘continuidad de negocios’ hace que se tenga un mejor seguimiento de la problemática que nos ocupa con nuestros clientes, dando lugar a que los contratos de largo plazo sean una realidad”.
En este marco, el Presidente de ADARA tiene una mirada esperanzadora sobre las empresas que están modernizándose incluso en la consideración sobre la importancia del Risk Management en su gestión cotidiana del negocio: “Es evidente que la aplicación de la psicología cognitiva mejoró el rendimiento y el status de la materia en cuestión. Salir de la tradicional posición defensiva e ir a lo sustentable/sostenible a través de ver la oportunidad y no la escasez, cuidando al medio ambiente sin dejar de observar el cambio climático, empujó a las empresas directamente a lo holístico”.
La gestión de riesgos en la empresa es una tarea sumamente compleja por la cantidad y diversidad de factores y actores que intervienen en el proceso. Además, se deben considerar -según el caso- los riesgos que implican las grandes catástrofes naturales y las adversidades políticas y económicas.
Sobre este último punto Sabaini reflexionó: “Desde ya que los riesgos de la naturaleza y los políticos y económicos son totalmente distintos. No obstante, tienen factores comunes y la gestión está basada en la observación e información que suministran áreas específicas. Lo claro es que a mayores dificultades económico-financieras se debe transferir la mayor cantidad de riesgos que se pueda, bajando los deducibles al menor índice posible”.
Preocupan la cobertura de los riesgos novedosos, complejos y difíciles de cubrir, principalmente los relacionados a la responsabilidad civil tanto de la propia organización y sus directores, como los originados en sus productos; también los riesgos de mercado, el riesgo estratégico, el derivado de las actitudes de los consumidores y de los competidores, el riesgo de daños a la reputación, etc., es decir, un amplio abanico de exposiciones de difícil determinación pero que pueden causar daños inmensos a las organizaciones. Obviamente la gran mayoría no son asegurables y en aquellos que sí lo son, como los de responsabilidad civil, su impredecibilidad radica en desconocer cuál puede ser su “techo” .
ADARA, la Asociación que nuclea en Argentina a los risk managers, consideró que hay que esperar que el sistema se vaya acomodando, al tiempo que instó al sector empresarial a participar activamente con el Estado para alcanzar los objetivos de la Gestión del Riesgo Empresarial ( “Enterprise Risk Management” ), en una concepción integral y global de la administración de riesgos, agregando que la capacitación es un elemento primordial para el buen desarrollo de la actividad. Por ello los administradores de riesgos que obtuvieron la certificación que otorga ALARYS International Risk Management (AIRM), utilizan en sus presentaciones el nombre de ésta y/o sus siglas como demostración de que la poseen.
El certificado AIRM permite llenar el prerrequisito de Risk Management Foundation necesario para obtener la RIMS Fellow designation según ha establecido la Risk and Insurance Management Society Inc. (RIMS).
Esta certificación, que ahora puede obtenerse en la cursos que se realizan en ADARA, va dirigida principalmente a aquellos profesionales del área de riesgos, sin importar el campo en el que se desenvuelvan (riesgos asegurables, operativos, financieros, estratégicos, etc.) que deseen obtener un reconocimiento profesional en aspectos específicos del manejo de riesgos, contenidos en los diferentes tópicos que componen los cursos obligatorios y electivos que conforman el programa académico de la certificación. También apunta a quienes necesiten obtener la RIMS Fellow designation.
Completan esta edición una amplia variedad de notas, artículos y estadísticas que permitirán evaluar la situación del mercado de seguros, además de nuestras habituales secciones de noticias nacionales, latinoamericanas e internacionales, indicadores económicos y el suplemento de legislación.

Hasta la próxima edición.
Pedro Zounadjian


 
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