Desafíos que Enfrentan los Organismos de Control en Latinoamérica

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El Seguro como Sistema y los Desafíos de la Supervisión en América Latina

Palabras de Guillermo Plate, Presidente de ASSAL / Superintendente de Seguros de la Nación Argentina

Palabras Iniciales

Buenas días. Gracias a los organizadores y a los panelistas que me acompañan. La verdad es un privilegio estar acá con ustedes, con todos los que vinieron hoy, con representantes de la superintendencia, del mercado y de los productores. Y también con mi amigo y mentor en el derecho, Claudio Ramos Feijó, un placer tenerte acá. Eso demuestra, una vez más, la importancia que tiene el seguro y, dentro del seguro, el Poder Judicial. Tenemos más de 500.000 causas en el Poder Judicial de todo tipo, y es importante tener gente de tanto nivel en este seminario.

ASSAL: Relanzamiento y Objetivos

Me presentaron como Presidente de ASSAL. Efectivamente, desde hace más de un año ocupo ese cargo, distinción con la que me honraron los colegas latinoamericanos, y estamos encarando una especie de relanzamiento de la institución.

ASSAL no tiene los mismos objetivos que otras asociaciones internacionales. No estamos para homogeneizar normas, sino para intercambiar experiencias, educación y cuestiones vinculadas a la supervisión del seguro que son comunes entre los distintos países. En cambio, EIOPA, la asociación europea, sí tiene por función homogeneizar normas, al igual que la NAIC de Estados Unidos, y realmente lo han logrado con éxito. En Estados Unidos cada Estado tiene su propio comisionado o superintendente, elegido de distintas formas, algunos incluso por voto directo de la ciudadanía, como en California, cuyo comisionado visitó recientemente Argentina.

Ellos homogenizan sus normas bajo el Risk Based Approach y el Risk Based Capital, lo que otorga mucho poder al regulador: dividen las compañías en cuatro niveles según los riesgos definidos y las colocan en situaciones de supervisión diferenciadas. Distinto es el enfoque de Solvencia II, que también está basado en riesgo pero descansa mucho más sobre el supervisado y la información que este le brinda al supervisor. Está muy anclado en el gobierno corporativo y en lo que se llama el ORSA, Own Risk Solvency Assessment. Es un enfoque un poco más estático y más complejo.

Es importante lo que ocurre en Europa, en Estados Unidos y en el IAIS, International Association of Insurance Supervisors. Este año participé de dos eventos del IAIS, uno de ellos la semana pasada, vinculado a los informes que se aprueban, debaten y publican sobre mejores prácticas de supervisión. ¿Por qué hablo de estos temas? Porque desde Argentina tenemos que recorrer en algún momento un camino similar, sin inventar la rueda, adaptando esos principios internacionales a nuestro mercado.

En América Latina ya hay países avanzados en materia de supervisión. Chile y México llevan mucho tiempo trabajando con el esquema de Solvencia II y podemos tomar de ellos la experiencia y los aprendizajes. Colombia tiene casos exitosos de Seguros Inclusivos y paramétricos. México tiene casos exitosos de seguros catastróficos. Son mercados realmente muy grandes.

La Incorporación de la NAIC y el Plan de Trabajo Conjunto

En este contexto, quiero destacar la incorporación reciente de la NAIC de Estados Unidos como miembro asociado de ASSAL. Somos 21 países miembros, no todos integrantes del IAIS, y contamos además con la participación de Portugal y España. Con la NAIC hemos implementado un plan de trabajo que creo que nos va a permitir a los países miembros tener más cerca la experiencia y el conocimiento que ellos tienen en ciertos temas, al mismo tiempo que compartimos casos exitosos de América Latina.

América Latina tiene aproximadamente 650 millones de habitantes. Y la relación con Estados Unidos, en términos estrictamente de seguro -sin meterme en geopolítica ni en política-, es que ese país tiene alrededor de 65 millones de habitantes de comunidad latina. Por eso están interesados en conocer nuestros esquemas exitosos.

¿Qué estamos trabajando con ellos? Encaramos una encuesta e investigación entre los países miembros de ASSAL sobre riesgos catastróficos. Estamos relevando necesidades en las jurisdicciones miembros para comprenderlas y, a partir de ahí, lanzar un proyecto piloto de evaluación de riesgos en zonas vulnerables. Estamos hablando de riesgo climático y riesgo catastrófico. La meta es un trabajo conjunto con dos jurisdicciones, posiblemente California y Florida, que tienen mucha experiencia en temas catastróficos y climáticos, con el objetivo de realizar una publicación conjunta para el evento anual del IAIS que se celebra este año en noviembre en Hong Kong.

Ya tenemos metas y un trabajo claro. La semana que viene tengo reunión de directorio y ya estamos comenzando con la encuesta y con el proyecto piloto.

Otro logro importante es haber gestionado desde ASSAL una beca para supervisores en el programa internacional de supervisores de la NAIC. Es un programa de aproximadamente un mes y medio -seis semanas- en el que reguladores de todos los países se trasladan a la sede central de la NAIC en Kansas, aprenden cómo funciona el sistema americano y luego participan en las tareas diarias de algunos de los estados miembros. Logramos que ASSAL otorgue una beca y que la NAIC otorgue una beca completa adicional, lo que garantiza que al menos dos personas de América Latina asistan al programa todos los años. Sin perjuicio de que pueda haber más integrantes: el supervisor de Panamá, por ejemplo, ya ha enviado dos o tres personas y está dispuesto a becar a otros miembros de su superintendencia.

¿Por qué es importante esto? Porque la experiencia internacional nos da respaldo y convicción sobre lo que hacemos, y además enviamos señales claras hacia dónde vamos.

A la NAIC, por su parte, le interesaron mucho casos exitosos de América Latina: la protección de arrecifes en México frente a riesgos climáticos – un modelo que también le resultó de interés a Hawái -, los microseguros en Guatemala y Colombia como modelos replicables, y cómo achicar la brecha de protección de las comunidades latinoamericanas en los Estados Unidos.

Tenemos un proyecto, tenemos un plan, tenemos fechas concretas y entregables. Fue votado por unanimidad con el apoyo de todos los países miembros, y la verdad que estoy contento y muy orgulloso de lo que está ocurriendo.

Los Desafíos Concretos: El Seguro como Actividad Especial

Quiero compartir también cuáles son los desafíos concretos que tenemos. Recorriendo el país y participando de eventos, me encuentro con algo que me preocupa: el escaso conocimiento técnico del seguro y la confusión que existe entre cómo funciona el seguro y otras actividades financieras.

El seguro es inescindible de las actividades del sistema financiero. En Argentina el seguro representa alrededor del 3% del PBI. Como me decía el colega panameño, vicepresidente de ASSAL: ese 3% es el que protege al 97% restante de la economía. Puede parecer mucho o poco, pero es fundamental.

Lo que tenemos claro los supervisores es que las compañías de seguros no son una empresa ordinaria. No pueden ser miradas desde el derecho societario como una empresa ordinaria, sino como algo mucho más complejo. Porque la actividad aseguradora administra ahorro público: capta primas de personas a través de contratos con la promesa de pagar en el futuro. Y esa promesa solo es válida si hay solvencia y capitales mínimos. Ese es nuestro rol como reguladores: mirar hacia adelante. Es el rol prudencial, también de conducta.

Esto es importante porque, al estar en juego el ahorro público, existe un interés público superior. Si no hubiera solvencia, o si no se pudiera medir hacia adelante cuáles son los riesgos que está tomando el sistema o una compañía en particular, el problema no impacta solo sobre la entidad: impacta sobre toda la comunidad. Por eso existe un régimen especial de seguros en todos los países. En Argentina lo tenemos consagrado en el artículo 1 de la Ley 20.091: toda la actividad aseguradora queda sometida al control de la autoridad estatal especializada. Ninguna entidad puede operar sin autorización estatal y debe mantener permanentemente condiciones técnicas, patrimoniales y prudenciales.

La lógica, entonces, no es comercial sino prudencial. El artículo 8 establece las competencias exclusivas y excluyentes del supervisor. Y podría seguir con otros artículos igualmente importantes, que tienen que ver con la especificidad del supervisor, el sistema supervisado, la solvencia y la obligación de mirar hacia el futuro. Los supervisores miramos el presente, miramos el pasado y tenemos que mirar hacia adelante, y de ahí provienen todos los requisitos establecidos en la ley y en el reglamento.

De esto se desprende algo muy importante: la continuidad empresaria es un principio valioso, por supuesto, pero no es un principio absoluto en materia aseguradora. Esa continuidad tiene que ser compatible con la solvencia, la transparencia y la protección del interés público.

Y tenemos también el control del Poder Judicial. El Poder Judicial controla la razonabilidad, la legalidad y las garantías, pero de ninguna manera puede sustituir el juicio técnico y prudencial del organismo especializado. Lo menciono en todos los eventos porque todas nuestras resoluciones son apelables, pero tenemos una mirada específica y prudencial que le es propia al supervisor. No hay contrato de seguros sin solvencia, y por eso están íntimamente interrelacionadas la ley de contratos de seguros y la ley de supervisión de entidades aseguradoras.

El Potencial del Mercado Argentino y los Ejes de Trabajo

Vuelvo a los desafíos latinoamericanos. Siempre hay alguna cuestión externa o internacional vinculada a la política y la incertidumbre. Por eso el seguro está en todas las mesas discutiendo riesgos. Ese 3% es el que hace funcionar al resto. Ante los riesgos y la incertidumbre, ¿qué mejor que las compañías aseguradoras? Porque quienes saben de riesgos son las compañías de seguros.

El peor escenario es el Autoseguro. Si un empresario, en vez de trasladar su riesgo al sistema y beneficiarse de la mutualidad solidaria, decide poner dinero en una caja por si ocurre un siniestro, le va a salir mucho más caro. El sistema de seguros, con su mutualidad y su solidaridad, es insuperable en la gestión de riesgos.

El otro día alguien del mundo de las finanzas me preguntaba qué pasaría si viniera un fondo a tomar el riesgo de una empresa en Argentina. Le dije: sí, por supuesto que puede. Se llama compañía de seguros. Porque lo que saben de riesgos, cómo asegurarlos y cómo distribuirlos en esa mutualidad donde todos aportan una prima para que en el futuro, si ocurre el siniestro, se pague, eso lo saben las compañías de seguros.

En Argentina tenemos un sistema con un enorme potencial de crecimiento. No tenemos un problema de productos: no hay impedimento regulatorio para que el mercado desarrolle más productos. Tenemos compañías de diversos ramos y diversos tipos societarios, incluso cooperativas y mutuales. Tenemos un balance entre el seguro local y el reaseguro internacional, es decir, la transferencia del riesgo al exterior, a través de un sistema de reaseguro que se fue normalizando junto con la economía nacional.

Lo que vemos es un potencial enorme de crecimiento. El presidente Javier Milei habla siempre de más seguros, menos Estado. Y tiene razón: si hay más seguros, el seguro de vida y retiro descomprime la seguridad social y el sistema jubilatorio; el seguro de salud, bien desarrollado como ocurre en el mundo, hace funcionar el sistema sanitario; los seguros agropecuarios, que podrían estar más desarrollados en Argentina pero que en otras partes del mundo lo están, demuestran que hay menos necesidad de intervención estatal en catástrofes y salvatajes sin costo para el erario. Más seguros, menos Estado. Eso es lo que estamos buscando.

Para eso trabajamos sobre tres ejes sincrónicos. Primero, el orden: cuando llegamos a la superintendencia, había una compañía con 1.100 cheques rechazados. Sin solvencia no hay nada, así que empezamos por ahí. Estamos avanzando hacia capitales basados en riesgo, potestad que la superintendencia tiene en Argentina por vía regulatoria. Los sistemas van a convivir durante un tiempo, como indica la experiencia internacional, hasta completar la migración. Segundo, la desburocratización: tenemos una ley y un reglamento realmente burocráticos que hay que ir modificando. Todas las modificaciones requieren diálogo con el sector y medición de impactos, y siempre las hablamos abiertamente con el mercado. Desregular para controlar mejor, no al revés. Y tercero, la modernización: inteligencia artificial, utilización inteligente de bases de datos, herramientas que hoy están disponibles y que estamos incorporando.

Nuestro camino es claro: orden, solvencia, desburocratización y modernización.

Bueno, con esto termino. Les deseo un día excelente y muy provechoso, agradezco que me hayan dado la oportunidad de contarles lo que estamos haciendo desde ASSAL y desde la superintendencia. Felicitaciones por el evento. Muchas gracias.