Editorial de Enero-Febrero 2026

0 Shares

Comienza el 2026, un año de grandes expectativas en cuanto a las reformas de fondo que el Gobierno desea implementar para continuar con la transformación y adecuación de múltiples cuestiones sociales y económicas. Cumplidos los objetivos de los principales factores de la macroeconomía, ahora el foco pasa a la micro, que aún dista mucho de la buena salud. Ejemplo de esto son la caída del consumo y la subsistente estanflación que no se detiene no obstante la reducción de los índices de inflación y la eliminación del déficit fiscal. Si bien en alguna medida se logró neutralizar los precios relativos en algunos tópicos (alimentos e insumos importados), aún continúa la falta de adecuación.

El tema social sigue con problemas, ante el insuficiente ajuste de los salarios y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo de gran parte de la población. La reactivación general sigue distante, aunque se espera que lentamente vaya creciendo. Entre otros factores, influiría la estabilización del valor del dólar y una mayor inversión, con el restablecimiento del crédito a tasas razonables acordes con la inflación. Justamente este punto vinculado con la política cambiaria es la mayor preocupación de los economistas y empresarios. La disponibilidad de divisas es escasa. El Banco Central necesita comprar divisas para hacer frente a los pagos de los intereses de la deuda heredada. La eliminación total del cepo sigue siendo diferida al aguardo del ingreso de capitales frescos que permitan reactivar la economía con crecimiento genuino y mantener la divisa en valores estable, aunque se libere o flote entre bandas.

Ya paso el inestable y complicado año electoral del 2025 donde los juegos de la política influyeron en las expectativas electorales y económicas. Ahora se espera un año de transición en búsqueda de concreciones y cierta consolidación para luego enfrentar el 2027, que sin duda también será un año complicado y que coincide con la celebración del cincuentenario de la revista Mercado Asegurador.

El mercado asegurador espera ansioso la pronta recomposición de los niveles de producción y la neutralización del avance de la siniestralidad creciente en varios rubros, principalmente en Automóviles y Riesgos del Trabajo, los ramos de mayor volumen de primas que están muy expuestos a los excesos de las sentencias judiciales. Esta difícil situación se presenta en un momento de ajustes, en el cual se detectan cambios de paradigma en la actividad, consecuencia de los nuevos escenarios que plantea la economía. Algunos aspectos de la reforma laboral permitirán neutralizar en buena medida el impacto de la industria del juicio.

Aunque la reducción de la inflación ayuda a acomodar las cuentas, este complejo contexto requiere una mayor concentración en una suscripción sostenible y sólida. Las acciones del mercado asegurador deberían contemplar al menos, por un lado, un aumento de la conciencia sobre el riesgo. La crisis ha creado una mayor percepción sobre el valor de los seguros en todas las líneas de negocios y grupos de clientes a nivel mundial. 

Por otro lado, es imperante no soslayar la transformación digital acelerada. Los modelos de distribución deben ser digitalizados para poder seguir vendiendo y se debe comenzar a considerar de manera imperante los avances que la Inteligencia Artificial (IA) puede aportar, sectorizada a distintos aspectos de la actividad aseguradora.

Contando con la experiencia de varios años críticos -que generan permanentes desafíos y nuevas oportunidades- la actividad aseguradora enfrenta el 2026 con un país diferente, con renovadas acciones. Estas están respaldadas por buenos equipos de profesionales del seguro y el importante aporte de la innovación tecnológica, que ayudan a recobrar la confianza en el seguro.

Los seguros de Responsabilidad Civil y de Transportes de Mercaderías son el tema central de esta edición, ambos rubros prometen un importante aporte a la actividad aseguradora por su diversidad y permanente innovación y porque muestran una muy buena evolución actual y para los próximos años. En el actual contexto cambiante a todo nivel, el sector asegurador y los seguros de RC y Transportes de Mercaderías, en todas sus variantes, también se ven modificados por nuevas tendencias y normativas. En este sentido, hemos dialogado con ejecutivos y profesionales de los estos ramos, quienes aportaron valor al análisis. Agradecemos la contribución de su visión, que cuenta con el respaldo de una larga trayectoria y experiencia en el sector.

En RC más allá del incremento productivo que aportan las coberturas obligatorias, se advierte una creciente participación en el amparo contra reclamos emergentes de actividades profesionales, riesgos cibernéticos, incidentes medioambientales, productos, drones y nanotecnología. Por ello, detectar las necesidades del cliente es un desafío conjunto entre las aseguradoras y los intermediarios para generar nuevos productos y oportunidades de negocio. Es interesante observar cómo los consumidores y dueños de empresas han comenzado a tomar conciencia de la utilidad de la cobertura de la RC en su actividad. 

En el caso Automotores, el ramo de mayor volumen y conflictividad, los límites de cobertura de RC nunca resultan suficientes ni sostenibles en el tiempo mientras la justicia siga haciendo caso omiso de los límites del contrato de seguro y fallando contra las aseguradoras por cifras superiores a estos. El reciente ajuste de límites establecido por la SSN (ver la resolución en nuestro suplemento de legislación de esta edición) interviene en este sentido, para encontrar una ecuación de ajuste adecuada para nuestra industria, tanto en los límites de RC, como en su correspondencia con la prima a cobrar. 

RC Autos lideró la expansión del mercado de RC en 2025, acompañado con los seguros de RC Profesional encabezados por RC Médicos. Este crecimiento responde a múltiples factores, como son: foco del negocio, definiciones en la suscripción, precios, sumas aseguradas, etc.

Lamentablemente en las sentencias los jueces no diferencian la cobertura obligatoria de la voluntaria. Además, hay que tener en cuenta que actualmente existe un nuevo riesgo económico con las sentencias de montos abusivos y arbitrarios, ya que los recursos en queja elevados a la corte no se están sentenciando. Eso genera una incertidumbre costosa, ya que se debe provisionar la exposición del monto sentenciado en instancias anteriores.

Las aseguradoras deben constituir y mantener reservas técnicas suficientes para tener una solvencia adecuada que les permita hacer frente al pago de los siniestros. A tal efecto, aplican metodologías y cálculos actuariales vinculados con la intensidad y la frecuencia de los siniestros, entre otras variables, y el diseño de sus estructuras tarifarias.

Por otra parte, los seguros de Transportes de Mercaderías vuelven a ocupar un lugar central en la agenda del mercado asegurador argentino. No por una moda pasajera, sino por una combinación de factores estructurales: mayor movimiento de mercaderías, cadenas logísticas más extensas y una exposición al riesgo que ya no admite soluciones estándar. En ese escenario, referentes técnicos y comerciales del sector coincidieron en un diagnóstico claro: el crecimiento existe, pero viene acompañado de mayores exigencias en suscripción, tarifas y gestión de siniestros. 

Desde esta mirada, el transporte terrestre sigue siendo el corazón del negocio, condicionado por la inseguridad y los costos logísticos. El marítimo y el aéreo, en cambio, aportan menor volumen, pero concentran riesgos de alta severidad y complejidad técnica. La demanda avanza hacia coberturas todo riesgo, esquemas puerta a puerta y soluciones integrales que cubran desde el origen hasta el destino final. En ese delicado equilibrio entre volumen, riesgo y servicio, el seguro de transporte muestra hoy su verdadera dimensión estratégica. 

En cuanto al transporte marítimo, su evolución depende de la volatilidad de las exportaciones e importaciones. La recuperación de volúmenes exportables en 2024-2025 sostuvo la demanda de coberturas, aunque los costos portuarios y la congestión continúan siendo factores de riesgo. 

Por último, el transporte aéreo se vincula a mercaderías de alto valor agregado y urgencia. Su participación es menor pero estratégica, ya que responde a sectores como farmacéutica y tecnología, donde la continuidad de la cadena de suministro resulta crítica, comentaron los entrevistados entre otros interesantes conceptos.

Completan esta edición una amplia variedad de notas, artículos y estadísticas que permitirán evaluar la situación del mercado de seguros, además de nuestras habituales secciones de innovación tecnológica, noticias nacionales, latinoamericanas e internacionales, indicadores económicos y el suplemento de legislación. 

Hasta la próxima edición. 

Pedro Zournadjian
Director