Enfrentamos un año electoral con importantes cambios estructurales en Argentina, que avizoran la posibilidad de un cambio que permita un desarrollo sostenido de las actividades económicas y del seguro en particular. Sin embargo, subsisten aspectos que perturban este crecimiento, como las consecuencias del cambio climático, la escasez de divisas; y nuevamente la incertidumbre política que afecta en buena medida los avances económicos. Estos factores aumentan los desafíos y obligan a adaptarse a este difícil escenario con creatividad y eficiencia.
Pese a la crisis internacional, y los conflictos bélicos que ponen en vilo al mundo, la innovación tecnológica en los seguros continúa ayudando a morigerar las consecuencias de tal situación en la búsqueda de acciones que permitan que el mercado vuelva a fortalecerse y crecer.
Los temas centrales de esta edición son los riesgos Agropecuarios y los seguros de Riesgos del Trabajo. Estos riesgos, de gran relevancia para la sociedad y el sector asegurador, son analizados en profundidad en diversas notas con los principales actores del mercado.
En materia de seguros Agropecuarios, entrevistamos a un grupo de aseguradores, quienes trazaron un panorama de la marcha del sector, destacando los retos y oportunidades, enfatizando la necesidad de políticas a largo plazo y apoyo estatal para impulsar el crecimiento y la adaptación al cambio climático. También se comenta que las campañas que están finalizando, en general, han sido complejas, con incertidumbre por los factores climáticos, macroeconómicos y propios del mercado Agropecuario.
Se destaca el alto nivel de competencia, que presiona hacia la baja de tasas, incluso por debajo del nivel técnico, motivando a varios operadores a desarrollar mejores coberturas y beneficios para diferenciarse. Por ejemplo, con la posibilidad del acceso a coberturas de Sequía, Multirriesgo Agrícola y Paramétrico, que cuentan con un desarrollo incipiente hasta ahora..
El granizo se ha convertido en un protagonista recurrente y cada vez más agresivo en el escenario agrícola argentino, redefiniendo el mapa de riesgos para los productores. Está obligando a las principales aseguradoras a reevaluar sus estrategias, optimizar el uso de la tecnología y comprender a fondo el comportamiento de los agricultores frente a la protección de sus cultivos. Trigo, maíz y soja concentran el porcentaje mayoritario de las contrataciones, en concordancia con el área sembrada, le siguen en orden de interés los cultivos de cebada, girasol y sorgo.
En las últimas 3 campañas el mercado ha registrado una siniestralidad muy alta. En las 2 primeras, los daños severos fueron producto de heladas tardías que afectaron los cultivos de invierno, mientras que en la última campaña, la mayor concentración se produjo en siniestros de granizo, que afectaron cultivos de verano. Las tormentas de esta última campaña se caracterizaron por la intensidad y magnitud de la piedra caída sumado a la amplia extensión de las zonas afectadas. En los meses de marzo, abril y mayo se produjeron al menos 3 tormentas severas que afectaron cultivos maduros lo que genera daños irreversibles sobre los cultivos.
La innovación tecnológica ha impactado al Agro en los últimos años. La suscripción electrónica ha permitido un nivel impensado de precisión e identificación de los lotes asegurados. El seguimiento electrónico de siniestros y la utilización de drones han logrado una dinámica de respuesta más ágil y de desarrollo del aplicativo. Desde lo administrativo, habilitó un marco de seguimiento y control, que consolida una gestión más eficiente y confiable.
En cuanto a los seguros Paramétricos, si bien aún no están muy difundidos, algunas aseguradoras lo están desarrollando y consideran que tiene una generosa ventaja de crecimiento y se considera que su desarrollo vendrá de la mano de una mayor cultura aseguradora y de la difusión de los beneficios que ofrece esta modalidad de cobertura. En Argentina se ha ofrecido principalmente para seguros de Sequía, sin alcanzar demasiada aceptación de los asegurados.
De cara al futuro, uno de los principales desafíos es adaptar la propuesta de seguros al cambio climático. Es cada vez más frecuente la ocurrencia de eventos climáticos severos y sistémicos, provocando grandes pérdidas en la producción y, por ende, esto afecta al resultado del ramo. El mercado de Agro necesita recomponer tasas para corregir los desvíos en los resultados de los últimos años.
En cuanto a los reaseguradores, estos han sufrido un fuerte impacto en Latinoamérica precisamente por los años Niña y en esta época de renovación, en Argentina, muestran su preocupación por el riesgo de helada y los cultivos de invierno. Es en este ámbito precisamente donde se esperan algunos ajustes de precios y franquicias para la próxima campaña.
Por su parte el Sistema de Riesgos del Trabajo en Argentina ya tiene una trayectoria de casi 29 años ininterrumpidos, anclado en 4 actores básicos: el Estado, los empleadores, los trabajadores y las aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ARTs). Es un sistema fortalecido que atravesó los distintos vaivenes de la economía a través de los años, y que cuenta con la experiencia de haber transitado que por primera vez una pandemia.
Al ser un sistema de base aseguradora, necesita reglas que sean respetadas en los ámbitos administrativos y judiciales. En este sentido aún está pendiente la adhesión de varias provincias a la Ley Nº 27.348, a la creación de los Cuerpos Médicos Forenses, con peritos que utilicen el baremo de incapacidades y que cuiden el financiamiento del sistema. Cabe destacar que el Fondo de Enfermedades Profesionales (FFEP), con la irrupción del Covid, pasó a ser deficitario y actualmente acumula una pérdida de magnitud.
La madurez y consolidación del sistema en términos de cumplimiento de los objetivos por los cuales fue creado muestran su solidez. Desde la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) siempre se apuntó a la prevención de accidentes laborales.
Por otra parte, el sistema de riesgos del trabajo cuenta con 1 millón de empleadores cubiertos; 19 mil vidas salvadas; 4,7 millones de accidentes evitados; 14 millones de prestaciones asistenciales más casos crónicos; además: 63% de los recalificados vuelven a trabajar y se realiza una actualización automática de indemnizaciones de pago en 15 días.
En el sistema de riesgos del trabajo el problema central es la litigiosidad exacerbada. Hay 132.000 juicios para 2025; 21 veces la judicialidad de Chile y 15 la de España.
Tiene además indicadores de siniestralidad comparables con estos dos países, brinda mayor cobertura y cuenta con una vía administrativa previa obligatoria, validada por la CSJN (fallo Pogonza, 2021), con asesoramiento letrado gratuito y prueba amplia. Estas características, ausentes en España o Chile, deberían desalentar la litigiosidad, pero no es así.
La litigiosidad aumentó 94% vs actividad 6% y el empleo 5%. 88% de los juicios ingresados es por caso sin incapacidad. Anatocismo e indexaciones contra la ley y contra fallos de CSJN. 60% de las demandas ingresadas son fuera del plazo de caducidad de la ley. 27 meses de plazo promedio entre que comienza una demanda y se cierra.
Los datos acumulados en este largo período demuestran la enorme distorsión que se produce entre el procedimiento administrativo y el judicial, y que producen una litigiosidad infundada e insostenible. No son solo estadísticas: son personas, empresas y familias protegidas por un sistema que funciona.
Completan esta edición una amplia variedad de notas, artículos y estadísticas que permitirán evaluar la situación del mercado de seguros, además de nuestras habituales secciones de noticias nacionales, latinoamericanas e internacionales, indicadores económicos y Suplemento de Legislación.
Hasta la próxima edición.
Pedro Zournadjian
Director