Menores Pérdidas, Riesgos Crecientes: Balance de Desastres Naturales del Primer Semestre de 2026

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Europe in Focus: Natural Catastrophes Across the Continent Exceeded the Average of the Past Decade

Las pérdidas globales por desastres naturales se mantuvieron ligeramente por debajo de la media de los últimos diez años. Un potente terremoto doble en Venezuela se cobró miles de vidas y provocó pérdidas milmillonarias. Prácticamente imposibles sin el cambio climático: las olas de calor récord en Norteamérica y Europa ponen en riesgo a la población y desaceleran las economías. La amenaza de un «Súper El Niño»: se temen fenómenos meteorológicos extremos en numerosas regiones del mundo. En el texto de este artículo no se incluye las consecuencias del reciente terremoto en Colombia.

Winter storms accounted for around 80% of total losses and 70% of insured losses from natural disasters in Europe. Global losses from natural disasters remained slightly below the ten-year average. A severe double earthquake in Venezuela claimed thousands of lives and caused losses in the billions. Virtually impossible without climate change: record-breaking heatwaves in North America and Europe are putting people at risk and slowing down economies. Looming «Super El Niño»: extreme weather conditions feared in many regions of the world. The text of this article does not include the consequences of the recent earthquake in Colombia. 

Declaraciones de Thomas Blunck: “El primer semestre del año ha supuesto un respiro bienvenido tras varios años de elevadas pérdidas por desastres naturales. Sin embargo, el cambio climático y la creciente exposición persisten, lo que aumenta el riesgo de sufrir pérdidas aún mayores en el futuro. La mejor manera de que la sociedad reduzca estas pérdidas es dejar de construir en zonas de alto riesgo y continuar invirtiendo en prevención”.

Desastres Naturales del Primer Semestre de 2026 en Cifras

En los primeros seis meses del año, los desastres naturales provocaron pérdidas en todo el mundo estimadas en casi 112.000 millones de USD. De esa cifra, solo 44.000 millones de USD estaban asegurados, lo que representa una brecha de cobertura del 60%. Las pérdidas se situaron ligeramente por debajo de la media ajustada a la inflación del primer semestre de los últimos diez años (pérdidas totales: 113.000 millones de USD; pérdidas aseguradas: 50.000 millones de USD), pero significativamente por debajo de la media de los últimos 5 años (pérdidas totales: 136.000 millones de USD; pérdidas aseguradas: 66.000 millones de USD).

El desastre natural más destructivo fue un terremoto doble registrado en Venezuela el 24 de junio. En cuestión de minutos, dos potentes sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la zona situada a unos 200 km al oeste de la capital, Caracas, cerca de la localidad de Morón. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), fue el seísmo más potente en golpear esta zona de altísima actividad sísmica desde 1900. Miles de personas perdieron la vida. Según estimaciones preliminares, se prevé que las pérdidas totales alcancen los 30.000 millones de USD, con unas pérdidas aseguradas inferiores a los 1.000 millones de USD.

Para las aseguradoras, las fuertes tormentas eléctricas en EE.UU. fueron el principal factor de pérdidas en el primer semestre. Sin embargo, con unas pérdidas totales de unos 30.000 millones de USD y unas pérdidas aseguradas de 22.000 millones de USD, los daños causados por estas tormentas estuvieron por debajo del promedio de los últimos diez años (pérdidas totales: 34.000 millones de USD; pérdidas aseguradas: 26.000 millones de USD). Aun así, el hecho de que los episodios de tornados y granizo se mantuvieran dentro de los rangos esperados habría indicado normalmente mayores pérdidas.

Olas de calor en Europa y Norteamérica Intensificadas por el Cambio Climático

Las olas de calor sin precedentes dominaron la primera mitad del año en Norteamérica y Europa. La comunidad científica habla ya de “temperaturas que pulverizan récords”, ya que en muchos lugares los nuevos máximos superaron con creces los registros anteriores. Esto afectó especialmente a amplias zonas de Europa central y occidental durante el mes de junio. Por ejemplo, en la localidad de Möckern, al este de Alemania, se registró una temperatura de 41,8°C, es decir, 0,6°C por encima del anterior récord nacional fijado en 2019. Conviene recordar además que junio no suele ser el mes más caluroso del año. Los récords mensuales de temperatura ya se habían batido en Europa durante una primera ola de calor en mayo.

Los estudios muestran un vínculo claro entre las olas de calor y el cambio climático. En el caso de Europa, una investigación reveló que la ola de calor más reciente habría sido unos 3,5°C más fresca de haberse producido hace 50 años. Europa es el continente que se calienta más rápido, haciéndolo a más del doble del ritmo promedio global.

Según otro estudio, durante una ola de calor en EE. UU. en junio, la combinación de temperatura y humedad alcanzó niveles que habrían sido prácticamente imposibles sin el cambio climático. El calor sofocante se considera especialmente estresante y peligroso tanto para las personas como para los animales. En muchas localidades de los estados del este de EE.UU., la temperatura apenas bajó de los 27 °C (unos 80 °F), incluso durante la noche.

En la actualidad, las olas de calor se consideran el desastre natural que más vidas se cobra. Solo en Alemania, el Instituto Robert Koch estima que las muertes vinculadas al calor superaron las 5.000 entre abril y junio. Es difícil cuantificar el impacto financiero de las olas de calor, ya que normalmente no provocan daños materiales directos. En su lugar, los perjuicios se deben principalmente a la caída de la productividad y los parones de producción, así como a los daños en infraestructuras, interrupciones en el transporte y pérdidas de cosechas.

Un estudio de la OCDE basado en datos empresariales de 23 economías desarrolladas concluyó que la productividad laboral disminuye notablemente durante las olas de calor y en días de calor extremo. Por cada diez días adicionales con temperaturas superiores a los 35 °C, la productividad laboral anual cae una media del 0,3%. Esto equivale aproximadamente al impacto de un aumento del 5% en los precios de la energía. Y el estrés térmico aumenta todavía más cuando la humedad es elevada.

Se Prevé que un Súper El Niño Altere los Fenómenos Meteorológicos Extremos en todo el Mundo

Se espera que la segunda mitad de 2026 esté marcada por el fenómeno climático de El Niño, el cual tiende a provocar temperaturas aún más elevadas e influye en eventos meteorológicos extremos en muchas regiones del planeta.

El Niño forma parte de un ciclo climático natural conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Este ciclo implica cambios periódicos en las temperaturas y en las condiciones atmosféricas del Pacífico, los cuales pueden alterar los patrones meteorológicos en todo el globo.

En muchas regiones -como Australia, América Central y el suroeste de África-, El Niño está aumentando el riesgo de sequías e incendios forestales. Por otro lado, en el oeste de América del Sur, partes de Brasil y el suroeste de Estados Unidos, puede provocar un incremento de las lluvias torrenciales acompañadas de inundaciones repentinas. Aunque El Niño atenúa la temporada de huracanes en el Atlántico Norte, intensifica la actividad de ciclones tropicales en todas las zonas del Pacífico Norte, incluido el Pacífico Noroeste.

El Niño tiende a provocar un aumento en las temperaturas medias globales, sumándose a las elevadas temperaturas causadas por el cambio climático. Las temperaturas medias mundiales de la superficie del mar ya se encuentran en niveles récord. En términos de temperatura media global, 2024 ostenta actualmente el récord, situándose unos 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, influenciado en parte por El Niño. Al igual que ocurre ahora, en aquel entonces El Niño comenzó en el transcurso de 2023 y siguió teniendo un impacto significativo hasta bien entrado el año siguiente.

Las previsiones actuales apuntan a que se alcanzarán condiciones récord de El Niño hacia finales de año. Las fases de El Niño suelen durar entre seis meses y un año, alcanzando a menudo su punto máximo hacia finales del año natural.

Tobías Grimm, científico jefe especializado en clima de Munich Re, advierte: “Es una combinación peligrosa: mientras el calentamiento global continúa, el mundo se encamina además hacia un Súper El Niño, lo que elevará aún más las temperaturas. Es muy probable que sus efectos se sientan con claridad en la segunda mitad del año. Tomar medidas de precaución a tiempo salva vidas y limita los daños económicos causados por los desastres”.

El Semestre en Cifras

Norteamérica

En Norteamérica, los desastres naturales causaron pérdidas totales de aproximadamente 47.000 millones de USD para el mes de junio, de las cuales 34.000 millones estaban aseguradas. Ambas cifras se situaron por debajo de la media de los últimos diez años.

El desastre natural más costoso en Norteamérica durante la primera mitad del año fue una importante oleada de tormentas severas desencadenada por un fuerte sistema frontal sobre el centro de Estados Unidos. El evento de abril arrasó varios estados del medio oeste estadounidense, llegando por el sur hasta Texas. Se registraron unos 100 tornados, entre ellos uno destructivo de categoría EF4 (la segunda más alta) con vientos de hasta 290 km/h. Las pérdidas ascendieron a 5.800 millones de USD, de los cuales unos 4.100 millones estaban asegurados.

Tres tormentas invernales, que trajeron fuertes nevadas y heladas entre enero y marzo, también se contaron entre los desastres naturales más costosos de la primera mitad del año. En total, sus pérdidas ascendieron a casi 11.000 millones de USD, de los cuales alrededor de 7.700 millones estaban asegurados. Una tormenta a finales de enero fue especialmente virulenta: procedente en un principio del Pacífico, dejó enormes cantidades de nieve, heladas y placas de hielo en amplias zonas de Estados Unidos y Canadá, extendiéndose por la mayor parte de la mitad oriental del continente. Las masas de aire ártico pueden avanzar hacia el sur en Norteamérica, ya que no existen cadenas montañosas de este a oeste que bloqueen esta masa de aire frío y denso.

Hasta finales de junio, la temporada de huracanes de este año en el Atlántico Norte se había mantenido tranquila- al margen de un débil ciclón tropical (Arthur)-, lo cual es habitual durante las fases de El Niño. Sin embargo, pueden producirse huracanes de gran intensidad incluso bajo condiciones de El Niño. El huracán Andrew de 1992 es un ejemplo de ello: devastó el sur de Florida y llevó al sector asegurador a replantearse la naturaleza y frecuencia de las tormentas especialmente graves debido a las pérdidas inesperadamente elevadas. Los daños causados por el huracán Andrew, ajustados a la inflación, aún se encuentran entre los diez ciclones tropicales con mayores pérdidas registradas, a pesar de haber ocurrido durante un año de El Niño.  Asimismo, en el sur de Estados Unidos, El Niño suele aumentar la probabilidad de lluvias superiores a la media, lo que incrementa el riesgo de inundaciones repentinas y desbordamientos de ríos.

Foco en Europa: Las Catástrofes Naturales en el Continente Superaron la Media de la Última Década

Aparte de las olas de calor, las intensas borrascas invernales causaron cuantiosos daños en toda Europa. A principios de año, en poco más de un mes, nueve borrascas afectaron a Portugal y España, incluida Kristin, la más devastadora de todas, a finales de enero. Inusualmente virulenta para la península ibérica, Kristin azotó la región con rachas de viento de hasta 170 km/h y fuertes precipitaciones, provocando graves pérdidas por valor de unos 7.700 millones de USD, de los cuales alrededor de 1.800 millones estaban asegurados. A finales del primer semestre, las pérdidas en Portugal ya habían superado las pérdidas totales anuales y aseguradas más altas registradas en el país desde 1980, período que abarca la base de datos.

En conjunto, las nueve borrascas de invierno representaron alrededor del 80 % de las pérdidas totales y el 70% de las pérdidas aseguradas en Europa por desastres naturales en el primer semestre. Las pérdidas totales por catástrofes naturales, de unos 22.000 millones de USD, y las pérdidas aseguradas, de algo más de 7.000 millones de USD, superaron las cifras medias de los últimos diez años (18.000 millones y 6.600 millones de USD, respectivamente, ajustadas a la inflación).

The first half of the year has provided a welcome breather from previous years of high natural disaster losses. But climate change and growing exposure persist, increasing the risk of larger losses in the future. The best way for society to reduce losses is to stop building in high-risk areas and to keep investing in prevention.”

Thomas Blunck, Member of the Board of Management

H1 2026 Natural Disasters in Figures

By the end of the first half of the year, losses in Portugal had already exceeded the country’s highest annual economic and insured losses recorded since 1980, the period covered by Munich Re’s NatCat SERVICE database.

Overall, the nine winter storms accounted for approximately 80% of total losses and 70% of insured losses from natural catastrophes in Europe during the first half of the year. Total economic losses from natural catastrophes reached approximately USD 22 billion, while insured losses exceeded USD 7 billion, both above the inflation-adjusted ten-year averages of USD 18 billion and USD 6.6 billion, respectively.

The most destructive natural disaster was a double earthquake that struck Venezuela on June 24. Within minutes, two powerful quakes of magnitude 7.2 and 7.5 shook the area about 200 km west of the capital, Caracas, near the town of Morón. According to the United States Geological Survey (USGS), it was the most powerful earthquake to hit this area of ​​extremely high seismic activity since 1900. Thousands of people lost their lives. Preliminary estimates project total losses of US$30 billion, with insured losses of less than US$1 billion.

For insurers, severe thunderstorms in the US were the leading cause of losses in the first half of the year. However, with total losses of around US$30 billion and insured losses of US$22 billion, the damage caused by these storms was below the average of the last ten months.” years (total losses: $34 billion USD; insured losses: $26 billion USD). Even so, the fact that tornado and hail events remained within expected ranges would normally have indicated greater losses.

Heatwaves in Europe and North America Intensified by Climate Change

Unprecedented heatwaves dominated the first half of the year across North America and Europe. The scientific community is already referring to these as “record-shattering temperatures,” as new temperature records in many locations significantly exceeded previous highs.

This was particularly evident across large areas of Central and Western Europe during June. For example, in the town of Möckern, eastern Germany, a temperature of 41.8°C was recorded, 0.6°C above the country’s previous national record set in 2019. It is worth noting that June is not typically the hottest month of the year. Monthly temperature records had already been broken across Europe during an earlier heatwave in May.

Studies show a clear link between heatwaves and climate change. With regard to Europe, a study found that the most recent heatwave would have been around 3.5°C cooler if it had happened 50 years ago. Europe is the fastest-warming continent and is warming at more than twice the global average rate.

According to another study, during a heatwave in the US in June, the combination of temperature and humidity reached levels that would have been virtually impossible without climate change. Sweltering heat is considered particularly stressful and dangerous for humans and animals alike. In many places across the eastern US states, the temperature barely dropped below 27°C (around 80°F), even at night.  

Heatwaves are now regarded as the natural hazard that claims the most lives. In Germany alone, heat-related deaths between April and June are estimated to have exceeded 5,000, according to the Robert Koch Institute. It is difficult to quantify the financial impact of heatwaves, as they do not usually result in any direct damage to property. Instead, the damage is chiefly caused by falling productivity and production standstills, but also by damage to infrastructure, transportation breakdowns, and crop failures.

An OECD study based on company data from 23 developed economies concluded that labour productivity falls significantly during heatwaves and on extremely hot days. With ten additional days of temperatures above 35°C, annual labour productivity falls by an average of 0.3%. This is roughly equivalent to the effect of a 5% rise in energy prices. And heat stress even increases when humidity is higher.  

A Super El Niño Expected to Influence Extreme Weather Worldwide

The second half of 2026 is expected to be dominated by the El Niño climate phenomenon, which typically contributes to even higher global temperatures and significantly influences extreme weather events across many regions of the world.

El Niño is part of a natural climate cycle known as ENSO (El Niño–Southern Oscillation). This cycle involves periodic changes in Pacific Ocean temperatures and atmospheric conditions that can alter weather patterns around the globe.

In many regions —including Australia, Central America, and southwestern Africa— El Niño is increasing the risk of droughts and wildfires. Conversely, in western South America, parts of Brazil, and the southwestern United States, it may trigger heavier rainfall accompanied by flash flooding. While El Niño generally suppresses hurricane activity in the North Atlantic, it enhances tropical cyclone activity across all North Pacific basins, including the Northwest Pacific.

El Niño tends to raise global average temperatures, adding to the elevated temperatures driven by climate change. Global average sea surface temperatures are already at record levels. In terms of global average temperature, 2024 currently holds the record, standing approximately 1.5°C above pre-industrial levels, partly influenced by El Niño. As is occurring now, El Niño developed during the course of 2023 and continued to have a significant impact well into the following year.

Current forecasts indicate that record-strength El Niño conditions are expected to develop toward the end of the year. El Niño episodes typically last between six months and one year, often peaking toward the end of the calendar year.

Tobias Grimm, Chief Climate Scientist at Munich Re, warns: “It is a dangerous combination: while global warming continues, the world is also heading toward a Super El Niño, which will drive temperatures even higher. Its effects are highly likely to become clearly apparent during the second half of the year. Taking precautionary measures in time saves lives and limits the economic losses caused by natural disasters.”

First Half-Year in Figures (Other Regions)

North America

In North America, natural catastrophes generated economic losses of approximately USD 47 billion through June, of which USD 34 billion were insured. Both figures were below the inflation-adjusted average for the past ten years.

The costliest natural catastrophe in North America during the first half of the year was a major outbreak of severe convective storms triggered by a powerful frontal system across the central United States. The April event swept across several Midwestern states, extending southward into Texas. Approximately 100 tornadoes were recorded, including a destructive EF4 tornado (the second-highest category) with wind speeds of up to 290 km/h. Total losses amounted to USD 5.8 billion, of which approximately USD 4.1 billion were insured.

Three winter storms, which brought heavy snowfall and freezing conditions between January and March, also ranked among the costliest natural catastrophes during the first half of the year. Combined losses reached nearly USD 11 billion, with approximately USD 7.7 billion insured. One storm in late January was particularly severe. Originating over the Pacific, it brought massive snowfall, freezing temperatures, and widespread ice accumulation across large portions of the United States and Canada, affecting most of the eastern half of the continent. Arctic air masses are able to penetrate deep into North America because there are no east-west mountain ranges to block the advance of this cold, dense air.

Through the end of June, this year’s North Atlantic hurricane season had remained relatively quiet -apart from the weak Tropical Storm Arthur- which is typical during El Niño phases. However, intense hurricanes can still occur under El Niño conditions. Hurricane Andrew in 1992 is a notable example. It devastated southern Florida and prompted the insurance industry to reassess the nature and frequency of particularly severe storms due to the unexpectedly high losses. Adjusted for inflation, Hurricane Andrew remains among the ten costliest tropical cyclones on record, despite occurring during an El Niño year.

Likewise, in the southern United States, El Niño typically increases the likelihood of above-average rainfall, raising the risk of flash flooding and river flooding.

Europe

Apart from heatwaves, severe winter storms caused extensive damage across Europe. In just over a month, nine storms affected Portugal and Spain at the start of the year, including Kristin, the most devastating of them all, in late January. Unusually severe for the Iberian Peninsula, Kristin swept across the region with wind speeds of up to 170 km/h and heavy precipitation, causing extensive losses amounting to around US$ 7.7bn, of which around US$ 1.8bn were insured. By the end of the first half of the year, the losses in Portugal had already exceeded the highest total annual and insured losses recorded in the country since 1980, the period covered by Munich Re’s NatCat SERVICE database.

Overall, the nine winter storms accounted for around 80%

of total losses and 70% of insured losses in Europe from all natural disasters in the first half of the year. The total natural disaster losses of around US$ 22bn and insured losses of just over US$ 7bn exceeded the average figures for the past ten years (US$ 18bn/US$ 6.6bn, adjusted for inflation).