Sistema de Riesgos del Trabajo, 28 Años de Valorada Trayectoria

En este artículo, Mara Bettiol, Presidenta de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), comenta la situación actual del mercado de seguros de riesgos del Trabajo, las actividades que realiza la asociación y los desafíos que enfrenta. Hoy el sistema brinda cobertura a 1,03 millón de empleadores y a través de ellos a 10,38 millones de trabajadores que se desempeñan en el mercado formal y en relación de dependencia.

El Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT) cumple en junio 2024, 28 años de vida. Con este recorrido, ha consolidado su valoración en la comunidad empleadora y trabajadora al punto de alcanzar la categoría de aspiracional. Aquellos que aún no están bajo su paraguas, reclaman ingresar. Y los que sí están, expresan su satisfacción con los servicios y atención recibidos, como surge de las múltiples encuestas realizadas.  

Hoy el sistema brinda cobertura a 1,03 millón de empleadores y a través de ellos a 10,38 millones de trabajadores que se desempeñan en el mercado formal y en relación de dependencia. Obviamente, el objetivo es poder incluir cada vez a más personas y empresas en este esquema. De hecho, la población económica activa de nuestro país asciende a 22 millones de personas. El terreno para crecer, incorporando a independientes y no formales, en la medida en que se regularicen, como se deduce, es importante numéricamente hablando, pero también es relevante en términos de inclusión sociolaboral y acceso a derechos de salud y seguridad laboral.

El sistema, a lo largo de su trayectoria, ha tenido un gran logro indiscutible: reducir la mortalidad un 78%. Un verdadero logro conjunto obtenido por el accionar simultáneo y coordinado de empleadores, trabajadores, aseguradoras y con un Estado supervisor, fiscalizador. Entre todos los actores se mantiene y persevera en el objetivo mancomunado de generar escenarios de trabajo cada vez más seguros. El resultado: 17.700 vidas salvadas.

El Sistema de Riesgos del Trabajo brinda atención inmediata e integral desde el minuto cero de un accidente laboral o la detección de una enfermedad profesional, hasta su curación completa o máxima posible. Anualmente, y en el contexto de la crisis que atraviesa el sector salud, se gestionan alrededor de 5,6 millones de prestaciones, entre médicas de múltiples disciplinas y diferentes niveles de complejidad, farmacéuticas, kinesiológicas, traslados, rehabilitaciones y recalificaciones, entre otras. A esto se suman las compensaciones dinerarias si quedaran secuelas, valoradas e indemnizadas de acuerdo a los parámetros del Baremo de incapacidades incluido en la Ley Nº 27.348/17 de reforma del sistema y actualizadas en sus valores semestralmente.  

Alertas

Sin embargo, a pesar de la valoración, de los resultados obtenidos, de la experiencia y especialización acumulada, el escenario en el que se actúa hoy es complejo. En él se conjugan una serie de problemáticas críticas que ponen en riesgo la sustentabilidad del sistema. Las más acuciantes son: 

1. Número creciente de juicios 

2. Múltiples tasas de actualización irrazonables, inalcanzables e imprevisibles. 

3. Importantísima deuda del Fondo Fiduciario de Enfermedades Profesionales (FFEE) por la cobertura de COVID.

4. Sensible infratarifación crónica.

5. Consecuente desequilibrio entre financiamiento y prestación

Desde UART bregamos permanentemente por su resolución que ya no depende de cambios intrasistema. Hoy, claramente, involucra a otros actores. En litigiosidad, debe actuar la justicia. Respecto de la deuda Covid, la respuesta está en manos del Poder Ejecutivo. 

A continuación, expongo los detalles de estas problemáticas.

1 Stock de juicios. Los datos son más que elocuentes. Al 31/12/23 el mercado presentó un acumulado de 279.985 juicios. Representa una mochila de 3% en términos de juicios por trabajador. En UART se proyecta cerrar a marzo/24 con 286.972.

Flujo creciente. En 2023 ingresaron 117.348 nuevas demandas. Para 2024, se estiman entre 135.011 y 141.321. Entre 1,4 y 1,5 juicios por cada 100 trabajadores por año.

Los datos acumulados en este largo período, ya irrefutables y que llaman a una pronta corrección, demuestran la enorme distorsión que se produce entre el procedimiento administrativo y el judicial, lo que justamente incentiva el aumento de una litigiosidad a todas luces infundada e insostenible. 

Del total de juicios ingresados en 2023 (117.348), el 88% no tuvieron secuelas, en términos técnicos fueron de cero incapacidad, dicho no sólo por las ART, sino ratificado por las Comisiones Médicas que dependen de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Es decir, aplicando el Baremo, en 2 instancias previas, estos reclamos no correspondían ser indemnizados. Sin embargo, los peritos judiciales, cuyos honorarios crecen o decrecen según la incapacidad determinada, dictaminaron otra cosa.

¿Cómo Corregir Esta Enorme Distorsión? 

1- El sistema a lo largo de sus 28 años ha tenido múltiples cambios, reformas y mejoras, acompañando la evolución del trabajo y respondiendo a los fallos judiciales que así lo fueron demandando. Sin embargo, y a pesar de las numerosas sentencias favorables, tanto de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (24 entre 2018 y 2021), como de Cortes provinciales o tribunales inferiores, que reconfirmaron la constitucionalidad de diferentes aspectos de la Ley y de sus procedimientos, luego de la baja de 2018, 2019 y 2020, las demandas no han dejado de aumentar.  Disminuir la litigiosidad hoy depende pura y exclusivamente de las respectivas Justicias de las 15 provincias que adhirieron a la Ley y para CABA de la Corte Suprema, instituciones todas que desde hace 7 años deben organizar el descalabro del sistema pericial.

La respuesta está en la creación de los Cuerpos Médicos Forenses, profesionales elegidos por concurso, cuyos honorarios no estén acoplados al daño que ellos mismos determinan y que utilicen el Baremo para ponderar la dimensión de las eventuales incapacidades remanentes de algún accidente de trabajo o enfermedad profesional.

2 – Tasas judiciales de actualización. Otra distorsión mayúscula que impacta sobre el sistema y promueve la litigiosidad, se produce por la coexistencia de una enorme variedad de tasas de actualización de demandas, aún en una misma provincia e incluso en un mismo municipio. La situación se ha vuelto anárquica, imprevisible y por tanto intarifable. Además, en la mayoría de los casos superan ampliamente la inflación acumulada y resultan inalcanzables con cualquier inversión financiera. Es de destacar un fallo favorable, recientemente dictado por el Superior Tribunal de Justicia de Córdoba. El mismo establece cómo deberán calcularse los intereses en juicios por accidentes de trabajo. Ordenó que el cálculo se haga de acuerdo con los parámetros fijados por la resolución de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) 1039/2019 (modificada por la 332/2023). Esto significa que el cálculo de intereses por la ley de Riesgos del Trabajo debe practicarse mediante la sumatoria lineal de las tasas de variación del índice Ripte (Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables). De esta manera, la Sala Laboral del TSJ dejó sin efecto una resolución que había convalidado otra forma de calcular los intereses.

Previamente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mandó también a recalcular otra sentencia dictada en función del Acta CNAT 2684, en CABA, por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Recalco que se trata de un distrito de altísima litigiosidad. En 2023 se iniciaron en la ciudad 44.248 juicios laborales, de los cuales el 60%, fue por Riesgos del Trabajo. 

En efecto, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo (CNAT) dictó en septiembre de 2022 un Acta Acuerdo estableciendo una actualización de imposible cumplimiento, con interés capitalizado anualmente y aplicable de manera retroactiva. Esta fórmula, para las ART, representaba casi el patrimonio de todo el mercado. Ante los múltiples reclamos, la CSJN se pronunció al respecto en Caso Oliva y emitió el 29 de febrero de 2024 un fallo que dejó sin efecto el Acta y mandó a corregir ese mecanismo. Sin embargo, la CNAT, en menos de 15 días, dictó una nueva Acta que, con otra metodología, llega a disparatados valores similares (ver gráfico).

3- Deuda COVID. A lo anterior se agrega el pasivo que, por coberturas COVID, se generó ante la insuficiencia del Fondo Fiduciario de Enfermedades Profesionales, mecanismo elegido en su momento para solventar las erogaciones. Por tal concepto, hoy las aseguradoras enfrentan un pasivo que ya supera los $125 mil millones (a diciembre 2023), es decir, $ 12.937 por trabajador. Esta situación condiciona la gestión de las compañías que estaban operando en pandemia y, por el contrario, no afecta a las posteriormente establecidas. Su resolución guarda relación con el aumento de la suma mensual por trabajador y una adecuada compensación financiera.

4- 5 -Tarifas y equilibrio. En este escenario, y por toda esta acumulación de distorsiones, hoy la infratarifación con que se trabaja alcanza al 58,3% de la prima. A todas luces resulta imperioso recuperar el equilibrio entre financiamiento y cobertura.

En este contexto, recientemente, la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) modificó a través de la Resolución Nº 127/2024 la Reserva por Juicios Futuros, aumentando el monto de la misma para los cinco años iniciales de las aseguradoras de riesgos del trabajo. Esta mayor exigencia corrige, solo en parte, la ventaja con que las nuevas ART, recientemente creadas (post pandemia), operan y que desde su desembarcó se advirtió y comprobó que genera una importante distorsión en el mercado debido a que, estos recientes jugadores, ingresan al ruedo sin las gravosas mochilas que cargan sus competidoras, ya descriptas. 

Desde UART confiamos en que estas problemáticas sean prontamente abordadas por quienes tienen la solución en sus manos. Forman parte esencial de los objetivos que nos proponemos para el año en curso. Entendemos que la Seguridad y Salud de los trabajadores son valiosísimos bienes a preservar. Constituyen la clave de una sociedad próspera e inclusiva.